Los trabajadores en salud iniciaron ayer un paro indefinido exigiendo el Gobierno un aumento salarial del 7 por ciento, rechazando el 6 por ciento ofrecido. Los pacientes fueron los principales perjudicados por esta medida porque no fueron atendidos en consultorios externos y especialidades de los hospitales públicos.
“Las puertas están cerradas y sólo se están atendiendo los servicios de emergencias, la consulta externa no se está atendiendo, también se está viendo a los pacientes hospitalizados”, declaró ayer Luis Osco, secretario de Hacienda de la Federación de Trabajadores en Salud de La Paz.
La ministra de Salud, Nila Heredia, afirmó al canal estatal su despacho no recibió ningún comunicado sobre el paro y que el mismo es ilegal. También dijo que se viola normas internacionales por no preservar la salud.
Osco, por otra parte, aseveró que las medidas de presión continuarán porque ya se ordenó el repliegue de los miembros del sector en las áreas rurales hacia la sede de gobierno.