El Gobierno socialista de Ecuador dio un sonoro portazo a los organismos extranjeros de crédito al expulsar al emisario del Banco Mundial (BM) en Quito, poco después de dar por terminada la relación con el FMI, en una "preocupante señal de aislamiento", según analistas.
El presidente Rafael Correa declaró al brasileño Eduardo Somensatto "persona non grata" —término diplomático equivalente a una expulsión—, saldando una vieja cuenta por el chantaje que según él sufrió el 2005 cuando era ministro de Economía, por la cancelación de un préstamo de 100 millones de dólares. Correa, quien desde la campaña presidencial descalificó como "burocracia indeseable" al BM y al FMI, decidió declarar a Somensatto persona non grata, conforme a lo establecido en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. Quito, AFP