Con este título UDAPE, ha presentado el estudio elaborado por Benjamín Grossman P., que en 77 páginas resume de manera interesante y valiosa la experiencia y la necesidad de realizar un mayor esfuerzo para industrializar nuestros recursos naturales, ya que en la última década se acentúa la exportación de materias primas sin añadirle valor agregado, particularmente gas y minerales. Se ha retornado al modelo primario exportador, que induce al país a una mentalidad rentista, todos quieren una tajada de los nuevos recursos, y muy vulnerable a las variaciones del comercio internacional.
La lectura de esta investigación me ha dirigido al análisis que publica Nueva Economía en su edición de 25/2 - 3/03/07 de Jonas Ridderstrale y Kjell A. Nordström sobre la importancia del conocimiento en el mundo actual. Ellos dicen: “no hace mucho tiempo, el gran héroe era James Bond; luchaba contra los comunistas, hacía el amor con hermosas mujeres y remataba todo ello con un Martini seco, agitado pero no revuelto. De vez en cuando salía para ver a Q, el científico arrogante que le proporcionaba automóviles insólitos y herramientas de espionaje y de alta tecnología. El agente 007 sigue siendo el héroe en las pantallas cinematográficas, pero en el mundo real de la competencia, el verdadero campeón es Q. Los fanáticos de las tecnologías han acabado ganando”.
El país hasta 1950, era eminentemente rural con 72% de la población viviendo en el campo, practicando una agricultura primitiva. El punto de partida, según recuerda Grossman, fue el diagnóstico de la economía nacional sobre el período 1936 - 40 preparado por la misión Bohan, que sirvió de base a la política de sustitución de importaciones -importábamos hasta lo más básico de nuestros alimentos - y, con la creación en 1942 de la Corporación Boliviana de Fomento, se dio inicio a un proceso primario de industrialización, sobre el cual, en lo esencial, se desenvuelve en la actualidad nuestra economía.
Éxitos de la aplicación de ese Plan se tradujeron en los ingenios azucareros, industria láctea, cemento, carne y la Empresa Nacional de Electricidad. A su vez el sector privado contribuyó con el desarrollo de la soya y la castaña. Los casos “mal hechos” de industrialización: Karachipampa, San Buenaventura, Plan Petroquímico y Fábrica de Aceites de Villamontes. Y la ausencia básica según el autor, la química básica, la cual provee los insumos esenciales para el desarrollo de otras actividades industriales, yo añadiría otra ausencia, la siderurgia -recordemos los inicios de la Unión Europea -, esperemos que con el inicio del desarrollo del Mutún, esto pueda servir a un modelo de mayor base industrial.
En el modelo político actual que enfatiza la exportación de hidrocarburos y reclama el retorno a los saberes ancestrales, parece un poco dudoso que avancemos en lo que propicia Grossman: mayor industrialización con dos componentes básicos: i) identificación de mercado de productos; ii) planificación y desarrollo sobre la tecnología necesaria y adecuada para desarrollar productos industrializados a partir de los recursos naturales en conformidad a las exigencias de los mercados. Añade: “esta consideración tecnológica compromete el acceso a la tecnología, el apoyo en investigación y desarrollo y los recursos humanos calificados”.
De manera breve, este aporte intelectual, supone una acción integrada del Estado - talvez complementada con co-inversión pública y privada nacional o internacional-, retomando lo que en su momento hizo la CBF , apoyada con lo que Ridderstrale y Nordström enfatizan, el desarrollo del conocimiento, lo que supone renovación de nuestro sistema educativo, particularmente, en sus niveles medio y universitario. Esperemos que las claras iniciativas de Benjamín, apoyadas por UDAPE, el organismo pensante del país, encuentren el terreno fértil para su desarrollo.