Hace ocho años este país vecino vivió una situación similar a la que le toca afrontar hoy a Bolivia. Entonces decidió apostar por su industria nacional y hoy los resultados son positivos. El Gobierno quiere seguir este ejemplo. Los vendedores alistan una pelea.
De las experiencias ajenas también se aprende. Hace ocho años Perú vivía una historia parecida a la que hoy pasa Bolivia. La venta de ropa usada crecía día a día y la industria local se desmoronaba.
Pero, el 2001 el Gobierno de entonces decidió poner fin a la importación de este tipo de ropa y así apoyar a su producción local. Los efectos se sintieron casi de inmediato. Hasta el año 2000 el crecimiento de la industria textil no pasaba del uno por ciento, pero el 2002, un año después de prohibir la importación, este sector registró un crecimiento de 6,5 por ciento, según datos del Banco Central de Reserva del Perú.
Desde entonces, señalan esos datos, el crecimiento es constante hasta alcanzar para el año 2006 más del siete por ciento.
En Bolivia, el 21 de abril se terminó el plazo para la importación de ropa usada, aunque los comerciantes tienen un año más para vender este producto en las calles. Mientras el Ejecutivo asegura que no dará marcha atrás en esta medida, los comerciantes, organizados en una asociación, anuncian un conflicto exigiendo una ampliación de dos años.
´Cómo no mirar este ejemplo, donde los vecinos del Perú ahora pueden hablar de la creación de más empresas y de más empleos´, dijo Emilio Gutiérrez, ex presidente del Comité de Defensa de la Industria Nacional y asambleísta por la ciudad de El Alto.
En general Perú es uno de los países de mejor crecimiento en los últimos años, es también el que mejor aprovecha los mercados abiertos ya sea por acuerdos bilaterales o en bloques, como el caso del ATPDEA. Los datos del Banco Central peruano muestran que sólo la industria exporta más que el total de las exportaciones nacionales y la textilera más pequeña produce por encima de los 350 millones de dólares. El gobierno de Evo Morales se muestra decidido a seguir el ejemplo de este vecino.
´La decisión es apoyar a la industria nacional, así lo dijimos y así lo haremos´, señaló la ministra de Producción, Celinda Sosa.
La ropa usada desplaza del mercado local a la industria nacional. Pero uno de sus efectos más negativos es que frena el desarrollo de la industria local y quita al país la posibilidad de generar más y mejores empleos, explicó el presidente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Ernesto Antelo.
Un estudio de esta institución muestra, por ejemplo, que en total las pérdidas para la economía nacional entre los años 2000 y 2005 superaron los 500 millones de dólares. La mayor parte recae, sin duda, sobre el sector textil que en ese tiempo perdió 312 millones de dólares.
La venta de ropa usada, que además en su mayoría es ilegal pues el 93 por ciento entra de contrabando, privó al país de por lo menos 107 mil empleos fijos.
´Ya está demostrado que el comercio de ropa usada afecta al sector productivo textilero, lo grave es que las más afectadas son las micro y pequeñas empresas´, señaló también el viceministro de la Pequeña Empresa, Ramiro Uchani.
Los últimos datos de exportaciones del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que el sector manufacturero ocupa el último lugar en las exportaciones nacionales en cuanto a crecimiento, tomando en cuenta que el año pasado batieron un verdadero récord con más de 4.000 millones de dólares. Mientras la minería o el gas crecen a más del 50 por ciento, la industria manufacturera, que es la que más empleo genera, avanza apenas a un nueve por ciento.
Pero ahora que el plazo de importación de ropa usada terminó, los productores pusieron todas sus esperanzas en que el Gobierno se ponga firme. Pues de verdad ahora quieren desarrollar su sector. ´Nosotros creemos que podemos dar más empleo, más empresas se pueden abrir y podemos seguir el camino por el que van Perú o Brasil en el sector textilero´, dijo Porfirio Quispe, representante de los productores de El Alto y hoy presidente del Comité de Defensa de la Industria Nacional. Según Quispe, no se podrían admitir más ampliaciones, ´eso significaría seguir postergando a la industria nacional y, por tanto, al país´.
El ex presidente de este Comité, Emilio Gutiérrez, explicó que hace dos años, cuando se estableció otra ampliación, los dirigentes de estos comerciantes se comprometieron a que sería la última.
´A mí me tocó vivir de cerca esa negociación y ellos no sólo se comprometieron a que sería la última ampliación, sino que firmaron ese compromiso´, señaló.
Para evitar un golpe social, pues también es cierto que cientos de personas viven de vender ropa usada en las calles, el Ejecutivo propone un Plan de Reconversión Productiva, donde los actuales comerciantes puedan pasar a otro tipo de comercio o, mejor aún, aceptar ser capacitados para formar parte del nuevo ejército de productores textileros.
Sin embargo, hasta la fecha poco más de 200 personas se acogieron al proyecto. ´Tenemos un fondo de cinco millones de dólares y podríamos dar créditos de hasta 15 mil dólares´, afirmó la ministra del ramo, Celinda Sosa. El Gobierno, dijo esta autoridad, está abierto al diálogo y espera que los comerciantes acepten este plan.
Puntos de vista
“No los vamos a dejar solos” CELINDA SOSA. Ministra.
´Que los compañeros vendedores de ropa usada estén seguros que nunca los vamos dejar solos. Al contrario, queremos apoyarlos con el plan de reconversión. Ellos pueden elegir entre un cambio de actividad en el mismo comercio o ser capacitados para cumplir una función productiva, por ejemplo en los complejos industriales que tenemos proyectados. No queremos perjudicar- les, más bien queremos apoyarles para que tengan un futuro mejor. Con la reconversión ellos pueden tener un trabajo más digno, mejorar sus ingresos y apoyar también al país´.
“Es nuestro medio de vida” WáLTER MAMANI. Vendedor.
´Lamentablemente el Gobierno no ha cumplido con nosotros. Nos han dicho que nos iban a capacitar para ser microproductores, que nos iban a dar crédito, pero nada. Ahora que falta sólo un año quieren hacer todo, pero nosotros creemos que el tiempo no va a alcanzar. Por eso queremos una ampliación. Vamos a ver la oferta del Gobierno, pero ya es tarde y se hace no más necesario tener esa ampliación. Este es nuestro medio de vida y hemos decidido defenderlo. Todo depende de lo que los compañeros a nivel nacional decidan´.
“Ya es hora de apoyar lo nuestro” Porfirio Quispe. Productor.
´Ya es mucho el tiempo que la industria nacional ha estado postergada y eso no puede seguir así. Todos están creciendo como Perú o Brasil, pero Bolivia no. Por eso creemos y pedimos que ya es hora de apoyar lo nuestro, la industria nacional tiene que estar primero. Pedimos a los hermanos comerciantes de la ropa usada que de una vez tomen conciencia del daño que se hace a la economía del país, que al final es a nosotros mismos, a nuestros hijos. Queremos una Bolivia de productores, no de recibir cosas de afuera. Esperamos que el Gobierno cumpla su palabra´.