El gobierno del socialdemócrata Alan García lucha contra el tiempo para desinflar su mayor desafío social en los nueve meses que lleva en el poder: la amenaza desde hoy de un paro regional de cocaleros y de una huelga indefinida de 100.000 mineros.
Las autoridades peruanas se niegan a dialogar con los cocaleros —que exigen el cese de la erradicación de cocales—, y negocian bajo presión la suspensión de la huelga minera con la Federación Nacional de Trabajadores Mineros. La tensión social podría atizarse si se concreta un paro de protesta del gobierno regional de Loreto, en la Amazonía peruana.
El presidente García anticipó que aplicará con firmeza la ley, anunciando a los cocaleros que “pasará sobre ellos” si no cesan sus bloqueos. Lima, AFP