Piloto paceño que participa en competencias nacionales de la Febad
Tres accidentes a lo largo de 22 años de carrera podían haberlo alejado definitivamente del automovilismo, pero Rolando Castrillo cree que “una vez que compites, esto es imposible de dejar”.
Castrillo es uno de los sobrevivientes del grupo de pilotos que encabezaba Armin Franulic, Alí Eid Alí, Sergio del Castillo, el mismo Sergio Kosky, Iván Sarmiento y otros que a principios de los 90 forman el más importante equipo de pilotos de La Paz que cosechaban triunfos en el Circuito Óscar Crespo como también en la exigente Integración del Oriente.
“Desde muy pequeño admiré el manejo de mi padre Alberto en los largos viajes que hacía en camión a Luribay. Él nunca corrió, pero fue aficionado del automovilismo”, recuerda.
Su pasión por la velocidad y los fierros empezó en diciembre de 1985 al mando de un Toyota Celica modelo 73. “Fue en una Doble Copacabana y de los 40 pilotos terminé quinto”, señala.
Tres años después se compró un Corolla y fue el mejor en la clasificación del tradicional Circuito Óscar Crespo, de Sucre.
Mejor inicio no podía tener, “pero los fierros también te traicionan”, reflexiona, tras un primer accidente que sufrió en la Doble Desaguadero en 1987, no obstante su mayor susto llegó el 30 de junio de 1991 en la Vuelta a La Paz, camino a Yungas (San Juan-Sacramento).
“Corríamos fuerte, cuando nos dimos cuenta de que el coche de Ludwing Quiroga (otro piloto) quedó a centímetros del precipicio y se olvidó sacar la bandera amarilla para la precaución. Para no atropellarlo pisé el freno y con el derrape choqué su auto y lo metí a 15 metros”.
Ahí no acabó todo, porque Castrillo y su navegante Juan Yujra se embarrancaron 200 m cerca del río. Cuenta que pasó toda una odisea para salir y ser rescatado luego por los paramédicos que lo llevaron a un hospital
Tras aquel episodio cargó nuevamente la gasolina y cumplió su gran sueño: correr en el Gran Premio Nacional en 1991.
En la cita andaba segundo en la clasificación general, pero a 50 km de Cobija fundió el motor.
El 92 entró con todo y ganó la Vuelta a La Paz y la Doble Copacabana. En 1993, mientras el país celebraba el pase al Mundial del fútbol en EEUU, Castrillo se coronó monarca invicto y el 94 campeón nacional y paceño en la categoría 8 válvulas.
En enero del 96 tuvo su tercer accidente en la Doble Copacabana y éste casi le costó la vida.
“Me salvé por 10 cm. Entramos muy fuerte y nos salimos del camino para chocar y destrozar, el capote y el techo”, sostiene.
La pasión pudo más, superó el trauma y terminó subcampeón paceño y nacional en 1997.
Luego de un paréntesis, retornó al automovilismo el 2004, Castrillo volvió al mando de Subaru, pero éste le falló y desempolvó el Toyota Corolla para ser primero en la competencia hacia la población de Collana.
“Este coche lo guardo aún como un recuerdo y quizás también por cábala”, afirma el piloto.
El anhelo de tener un auto competitivo se hizo realidad el 2006 al comprar el Mitsubishi Evolution 6,5 de Armin Franulic.
Con ello, este año comenzó con el pie derecho en Oruro y en Pucarani.
“Ojalá Dios mediante ganemos el título nacional y el local”, explica el además ex basquetbolista (Ingavi), voleibolista (Alas y ex arquero de fútbol (31 de Octubre) en su juventud.
Castrillo considera que el apoyo de su familia y en particular de sus hijos fue fundamental.
“Me gustaría que alguno de mis hijos herede esto del automovilismo. Alberto corrió en cochecitos sin motor, Rodrigo me acompañó como copiloto y Mauricio maneja la vagoneta”, reseña respecto a la pasión que el automovilismo comenzó también a generar entre sus hijos.
De perfil... Rolando Castrillo
Fecha de nacimiento: 6 de diciembre de 1960, en La Paz.
Estatura y peso: 1,90 m y 89 kg.
La familia: Wilma Limpias (esposa). Hijos: Rodrigo (23 años), Valeria (17), Mauricio (13) y Alberto (9). Padres: Alberto y María Luisa y tiene siete hermanos.
Éxitos deportivos: Campeón nacional en 1994 y departamental en 1994 y 1995.