Es curioso cómo dos hombres a 30 mil kilómetros que jamás se conocerán tengan una historia similar. Don Fernando y don Severo, ambos taxistas, migraron del campo a la ciudad y luego, después de unos años, cruzaron fronteras ilegalmente. El primero por Nogales, Sonora, donde un muro difícilmente detendrá la migración; el segundo por Villazón–La Quiaca. Trabajaron, ahorraron y regresaron a casa.
Historias de pobreza que tratan con uno de los fenómenos más vigentes y relevantes, aunque también más innatos en el hombre que surgió en África y hoy habita todo el planeta, sobre todo en ciudades. Según el Informe de Población de la ONU, 191 millones de personas viven fuera de sus países y como nunca en la historia de la Humanidad más personas habitan en ciudades (51,3% el 2010, 39% en 1980). Un nuevo mundo urbano y migrante a pesar de la casi perfecta libertad de movimiento de todo, excepto de personas. Es libre el flujo de dólares, incluso de la camisa que lleva puesta, pero no del nicaragüense que la maquiló.
Sea El Alto, Madrid o Los Ángeles no podrá ser entendida sin sus nuevos habitantes y sus interrelaciones con la sociedad que los recibe. Idealmente la migración debería llevarnos a sociedades multiculturales de respeto, sin embargo la adaptación de migrantes y sociedades que los reciben no es sencilla. La exclusión, la explotación y la desconfianza se repiten como muñecas rusas: el
europeo sobre el africano y el sudamericano, el argentino sobre el boliviano, aunque el boliviano urbano sobre el rural también. El problema es aún más serio si migrantes y sociedades receptoras no comparten la misma cultura. Samuel Hungttinton señala a la comunidad latina como una amenaza para la unidad estadounidense porque, como dice Carlos Fuentes, los latinos en EEUU son ya una tercera nación, distinta de la que vienen pero que no adopta los valores y cultura a la que van.
La Bolivia mestiza de hoy tampoco es posible entenderla sin las migraciones campo-ciudad. Entre 1976 y 2001, los hogares rurales se redujeron a la mitad y hoy más del 60% de la población es urbana. Las migraciones se concentraron en El Alto y los cinturones periurbanos de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz; y por regiones, en un oriente receptor de un occidente expulsor. Los procesos políticos y económicos vividos deben observarse desde la acción de ex migrantes en El Alto y el Chapare, que, consideraciones aparte, fueron capaces de cambiar el rumbo del país cuando se lo propusieron hasta ofrecernos un Presidente mestizo migrante. Como tampoco podría explicarse la bonanza de Santa Cruz sin collas migrantes.
La urbanización del país ha ofrecido considerables mejoras en las condiciones de vida de los migrantes. Hoy, más mujeres están insertas en el mercado laboral, aun cuando sea en el informal; menos niños mueren en las ciudades que en el campo; y más niñas asisten a las escuelas. Quizás entonces el problema sea que la movilidad social derivada de la migración es escasa y lenta, lo que preserva y reproduce la desigualdad.
¿Pero por qué migró don Severo? Comúnmente, además de las diferencias en salarios, la proximidad fronteriza, cambios demográficos, la globalización de la producción, los vínculos culturales y el rol del stock de compatriotas en el exterior, y desde luego, la educación y el ingreso del migrante son las principales causas.
La gente se dirige hacia donde se genera (e inevitablemente se concentra) la riqueza. Son las diferencias de oportunidades en ingresos entre Madrid y Cochabamba las que motivan la migración, más aún si el principal determinante en la diferencia en salarios entre personas en distintos países es su localización. Por esta razón, no todos los bolivianos que migran están desempleados, pero los ahorros que permiten sueldos en euros motivan a tomar préstamos por más de 20 mil bolivianos (15 veces el salario medio el 2005) para una travesía hacia Europa sin éxito asegurado.
El segundo factor fundamental es el acervo de bolis en el exterior y las redes sociales que conforman. Redes de protección y de explotación, sin dudas, pero para don Severo fue más fácil encontrar trabajo con un hermano en Buenos Aires. Se estima que 3 millones de bolivianos viven fuera del país concentrados en colonias en España, en Europa, y hacen de Buenos Aires la tercera ciudad de Bolivia en población.
Finalmente, la migración es también un asunto de ingresos y, por tanto, de educación. Que el 78% de los migrantes sea menor de 35 años (cifras PIEB) supone que perdemos nuestra población mejor formada. Por ingresos, los más pobres en Bolivia migran a Argentina y a Brasil; el sueño boliviano en Europa es un asunto de ingresos medios. Si Bolivia sufrió la falta de inmigración el siglo XX, al parecer en éste sufriremos la emigración de nuestro mejor capital humano.
Sin embargo, el migrante añora volver y poner un negocio, un taxi o una casa. En este sentido, es fundamental el rol actual de las remesas y el que pueden desempeñar. Tan sólo el 2006, fueron 53.600 millones de dólares en remesas; para Bolivia 1.030 millones, según el BID. Cifra similar a las exportaciones no tradicionales (865 millones) y al 66% de los ingresos por el gas natural el 2005. Las remesas actúan como transferencias progresivas con impacto social muy significativo financiando consumo, reduciendo la pobreza y mejorando las condiciones de vida. Según las NNUU, las remesas han sacado de la pobreza a 2,5 millones de personas en América Latina. Sin embargo, deben tener más que carácter asistencial y convertirse en herramienta para el desarrollo. Experiencias internacionales como el 3x1 en México, así como microfinanzas para financiar Pymes creadas con remesas son algunas alternativas, aunque políticas decididas en este sentido serán necesarias. El caso de Arbieto, las curiosas casas de estilo europeo en el Valle Alto y la inmobiliaria que vende casas en Cochabamba con créditos para residentes en EEUU, son ejemplos para beneficiarnos ante el, al parecer, inevitable e incontrolable éxodo de compatriotas.
*Rodrigo García Ayala escribe desde La Paz.
Hambre y desnutrición
Hace unos días, mientras daba mi cotidiano paseo por el mundo informativo que brinda CNN, fijé más mi atención en un informe de la ONU sobre el hambre en el mundo y el creciente índice de obesidad que afecta a la población del planeta
Los muertos del discurso
Los muertos del amotinamiento de febrero del 2003 liderizado por un actual constituyente, del levantamiento de octubre, dirigidos por el actual Presidente, el Vicepresidente, legisladores y concejales, como los de Yungas de Vandiola
¿Qué sorpresa habrá hoy?
Hace muchos años que en Bolivia se olvidaron de los Mártires de Chicago y el Día del Trabajo se ha convertido en un día de conflictos, reclamos y pedidos. En un país como el nuestro, donde se trabaja poco, donde los paros
Experiencia
Experiencia, según el diccionario, es la enseñanza que se adquiere con el uso de la práctica; o todo conocimiento obtenido con el uso de la acción. Alguien la calificó hace muchos años como el nombre que se da a los errores cometidos