Un informe oficial divulgado ayer acusó al primer ministro Ehud Olmert de "fallas muy severas" en su manejo de la guerra contra el Jizbulá en el Líbano, aseverando que llevó al país a una campaña bélica sin preparación y sin un plan coherente.
Olmert, sin embargo, dijo que no renunciaría y prometió que "las fallas serán remediadas".
"No sería correcto que yo renunciara", declaró Olmert en una alocución, "y no tengo la intención de renunciar". Dijo que convocará a una reunión especial de su gabinete mañana para implementar las recomendaciones.
El informe indica que Olmert lanzó la ofensiva el 12 de julio de 2006 apresurada e improvisadamente. Jerusalén, AP