La milenaria tradición del tinku revivió en Chayanta Cientos de comunarios celebraron ayer la fiesta de la Cruz con batallas a puños. La sangre es augurio de buenas cosechas en el norte de Potosí.
EL RITO • Cientos de comunarios participan cada 3 de mayo en el rito que caracteriza a los pueblos de Chayanta y Macha en el Norte de Potosí. Ayer no hubo heridos de gravedad.
Aunque no hubo reportes policiales, ayer corrió sangre en los pueblos potosinos de Macha y Chayanta, donde cientos de comunarios —como cada 3 de mayo— revivieron la milenaria tradición del tinku (encuentro).
“Que haya sangre es señal de buen augurio, pues implica que la Pachamama recibe su ofrenda y dará buena cosecha”, explica el antropólogo Milton Eyzaguirre y puntualiza que el tinku corresponde a la Fiesta de la Cruz.
La celebración se inició ya hace tres días, cuando comunarios de diversas regiones nortepotosinas iniciaron un viaje rumbo a los pueblos de Macha y Chayanta. Viajan días a pie tocando sus jula julas, que son instrumentos de viento hechos con carrizos”, relata el especialista.
El último día, cuando los comunarios se acercan a sus destinos, dejan el pentatónico sonido de las jula julas para cambiarlo por la música alegre de los charangos. “Así entran a las poblaciones y se colocan en lugares determinados desde tiempos remotos. Allí se produce el encuentro”, asegura Eyzaguirre.
El encuentro —tinku— es la batalla en la que los hombres se enfrentan. Puede durar horas y normalmente termina con heridos. “No es un acto de odio, es un rito que busca el favor de la tierra”, sentencia el antropólogo.
La tradicionales monteras y los zancos de los guerreros han sido reemplazados en los últimos años, aunque nunca desaparecieron. Ahora usan botas e incluso cascos de motociclista. “Lo que no cambia es el carácter ritual y sincrético del tinku”.
La batalla hasta ayer no reportó heridos de gravedad, según informó la Policía de Potosí.