Continuando con el tema industrialización, otro profesional que ha dedicado mucho tiempo a debatir y analizar esta importante área del desarrollo nacional es el economista Carlos Machicado Saravia, quien en un libro reciente, Plural editores, 2006, bajo el título de esta nota, realiza un recuento histórico de las estrategias de desarrollo y las políticas nacionales que ha tenido el país desde 1970 con resultados muy limitados y no en la intensidad necesaria como para lograr un cambio sustantivo en nuestra matriz productiva. Algunos de los puntos que conviene resaltar de este importante trabajo se indican a continuación.
“El desarrollo industrial, debe ser eje central de una estrategia global de crecimiento, por las consideraciones siguientes:
Una enorme distancia separa a Bolivia del resto de los países subdesarrollados, (estamos en el nivel de los países más pobres de Africa), a pesar de nuestro “desarrollo”, en términos relativos el país se “empobrece” con mayor rapidez.
La tendencia histórica del desarrollo industrial en todos los países subdesarrollados, como reflejo de la importancia que tiene la industria para alcanzar progresos en el mejoramiento económico social.
La industrialización conlleva una ocupación de mano de obra con mejores remuneraciones y más altos niveles de productividad en relación a otras actividades (tal como lo demuestran estudios recientes sobre competitividad y la batalla por mantener los mercados de la CAN y ATPDEA).
La inserción del país en la economía internacional con mejores ventajas, mediante el desarrollo industrial -habría que añadir, lo más moderno posible, frente a la estrategia actual de privilegiar el modelo semi artesanal de baja competitividad -, logrando disminuir la influencia del comercio de materias primas”.
Recordando a Leontief W. (1977), menciona que esto requeriría “un esfuerzo que significa una elevación de las tasas de ahorro, las mismas que deberían incrementarse dadas, las condiciones de pobreza de nuestros países, a partir de una reasignación a la inversión de aquella parte del consumo privado que constituye “consumo excesivo”, concentrado en los estratos superiores de la población”. Receta que, como sabemos bien, ha sido aplicada por Japón y los otros países asiáticos que, son el ejemplo internacional de las actuales fórmulas de crecimiento.
La industrialización de la economía nacional, prosigue Machicado, serviría para: i) acelerar el desarrollo económico del país; ii) acortar la brecha que separa a Bolivia del resto de países subdesarrollados, y iii) reactivar la economía, reorientando el aparato productivo”.
Todo lo anterior, forma parte del debate desde hacen unos 40 años, hay que reconocer que, en el momento actual, con buenos resultados macroeconómicos obtenidos por el Gobierno, unos excedentes en las cuentas públicas, nunca iguales en el pasado, otorgan un margen de maniobra importante para delinear una política de industrialización que permita apuntar a objetivos como los que claramente señalan Machicado y Grossman, al cual me he referido en el artículo anterior. Habrá que comenzar por definir reglas claras en cuanto a la inversión y las prioridades en los subsectores industriales que vale la pena concentrarse. Esperemos que esto se haga, por un futuro mejor del país.