En Bolivia el proceso no llegó hasta su final El éxito del Mundial de 1994 fue interrumpido por la carencia de un plan sistemático que hubiera permitido una nueva hazaña.
Marco Antonio Etcheverry con su vieja amiga, la red de un arco, en uno de los momentos del partido de la semana pasada en La Paz.
La clasificación al Mundial de Estados Unidos en vez de ayudar al fútbol boliviano hizo lo contrario, generó una conformidad que perjudica hasta el momento, es el criterio que se encontró en los mundialistas de 1994, consultados acerca de la crisis actual del balompié nacional.
“Luego del Mundial creo que no se dio continuidad al proceso de trabajo. Nos conformamos, no se planificó y estamos así”, lamentó Modesto Soruco, lateral del seleccionado de 1994.
Bolivia no asiste a un Mundial desde hace 13 años y luego del subcampeonato de la Copa América de 1997, el resto de sus actuaciones a nivel mayor y en las divisiones menores fueron de fracaso. Sin pasar de ronda.
Sin embargo, los mundialistas también coincidieron en que la altura sola no gana partidos, sino que se necesita un plantel y jugadores competitivos, disciplinados y que no sean los primeros en excusarse de la altura.
“Es que Bolivia no tiene que ampararse sólo en el factor climatológico para intentar ganar los partidos, el rival también juega, y hoy lamentablemente ya saben cómo ganar en el estadio Siles, lo hacen con evidente naturalidad”, subrayó por su parte William Ramallo, asistente.
En tanto que Carlos Fernando Borja le echa la culpa a los dirigentes por no organizarse y sistematizar toda la labor de la selección nacional.
Por el poder
A dirigir el fútbol Algunos ex mundialistas no quieren referirse a la crisis del fútbol boliviano, pero sí apuntan a controlar las instancias decisivas de dirección. “La solución es que los futbolistas sean quienes dirijan al fútbol, como Beckenbauer y Platiní”, dijo Marco Etcheverry.