Los paceños están molestos y se sienten perjudicados por las constantes marchas que se producen en el centro de la ciudad.
Este medio recogió ayer la impresión de varias personas al respecto, y todas coincidieron en un profundo sentimiento de malestar y desesperación por los perjuicios que se producen, particularmente al mediodía, cuando deben ir a casa o en busca de sus niños a sus escuelas.
Como se advirtió ayer, los lugares que no son ocupados por marchistas, se convierten en escenarios de caos vehicular. La gente pasa en medio de los coches que usan indiscriminadamente la bocina; los efectivos del Tránsito intentan poner orden, pero su capacidad es rebasada.
“Por qué esta gente no va a marchar alrededor de la casa de la Ministra de Salud, nosotros no tenemos la culpa y nada podemos hacer, ellos escogen a las autoridades y ahora las rechazan y chillan”, manifestó una pasajera en un trufi hacia Los Pinos.
Así, se escuchan constantes comentarios del perjuicio que las marchas ocasionan a la vida cotidiana de los paceños.
“Mis hijas están en un colegio en la zona Sur y al mediodía utilizan góndola hasta el centro, pero el otro día lanzaron petardos muy cerca de ellos y fue un gran susto para los pequeños, desde entonces mi esposo tiene que recogerlas, es un perjuicio gratis, nos complican la vida”, dijo Sandra Achá, vecina de Sopocachi.
Josef Rechberger, de profesión biólogo, debe transitar a diario varios lugares del centro y está muy molesto por los conflictos.
“Yo no soy político y no me interesa si los médicos quieren más del Gobierno o no. La gente no piensa en el perjuicio, no nos interesan sus problemas por qué no solucionan entre ellos, no es justo que nos hagan partícipes de asuntos que no nos interesan”.
Martín Zurita, cochabambino que reside en La Paz hace 10 años, aseguró que la situación le saca de quicio a cualquiera.
“Mis padres llegaron de Cochabamba y tardaron como cuatro horas en llegar a casa, es una falta de consideración total”.