Tras varias décadas de excavaciones, un arqueólogo israelí anunció ayer el descubrimiento de la tumba de Herodes en el emplazamiento de uno de los palacios del famoso rey de Judea (siglo I antes de Cristo) al sur de Jerusalén, en Cisjordania.
“Hace tres semanas encontramos elementos del sarcófago (de Herodes) y entendimos que por fin habíamos encontrado el lugar de su tumba”, declaró el profesor Ehud Netzer, del Instituto de Arqueología de la Universidad Hebraica de Jerusalén.
Netzer comenzó las excavaciones arqueológicas en 1972 en el Monte Herodión, donde se encuentra el palacio de Herodes, para encontrar la tumba de este rey de Judea —que ocupaba parte de la actual Cisjordania—, nombrado por los romanos y que permaneció en el trono desde el año 37 hasta el 4 antes de Cristo.
El nombre de Herodes se ha recordado durante todos estos siglos por sus obras monumentales, que incluyen la ampliación del segundo templo judío de Jerusalén y la construcción de la ciudad de Cesárea y de los palacios de Masada, Jericó y de Herodión, situado cerca de Belén, donde pidió ser enterrado.
“Las características de los vestigios del sarcófago (en piedra ocre de Jerusalén adornada con rosetones) nos permitieron concluir que se trata del sarcófago de Herodes”, añadió Netzer.
“Es un descubrimiento importante, primero porque Herodes es muy conocido”, explicó.
“Además, porque Herodes, que es citado en el Nuevo Testamento (por la matanza de inocentes), es un personaje familiar para los cristianos, y por último porque ha dejado una construcción formidable, Herodión, un palacio al borde del desierto, el único que lleva su nombre y donde él mismo eligió ser enterrado”, sostuvo Netzer. Jerusalén, AFP