Según la publicación “La Nacionalización del Siglo XXI, 111 años de Historia Petrolera”, editado por el Ministerio de Hidrocarburos, las relaciones comerciales petroleras entre Bolivia y Brasil tienen más de 50 años.
Durante 38 años, ambos países tuvieron contactos internacionales de negociación entre presidentes y diplomáticos, antes del proceso de compra y venta del gas natural boliviano al Brasil, por el llamado "derecho preferente" a favor de Brasil para dar prioridad al abastecimiento de gas al mercado brasileño.
El libro relata que en 1993, Bolivia y Brasil firmaron el primer acuerdo de compra y venta de gas, y, tres años mas tarde, el 14 de agosto de 1996, el presidente de Petrobras, Joel Mendes Reno, y el de YPFB, Arturo Castaños, firmaron un contrato definitivo para la exportación en un periodo de 20 años, a partir de 1999.
El 4 de septiembre de 1996, ambos países firmaron el contrato de contrucción del gasoducto Bolivia-Brasil y se iniciaron los trabajos de la obra que tiene 900 kilómetros y una capacidad de transporte de 30 millones de metros cúbicos diarios (MMm3d) de gas natural, para el que se invirtieron 2.015 millones de dólares
En 1996, Bolivia selló el contrato de venta de gas al Brasil. Originalmente se fijó la venta de 16 MMm3d y, con dos adendas, se llegó a establecer una exportación de 30 MMm3d. Los presidentes Hugo Banzer y Henrique Cardoso abrieron la válvula del gasoducto en 1999 para la venta inicial de 2,18 MMm3d.
En el mismo año se privatizaron las refinerías bolivianas, y Petrobras pagó 104 millones de dólares. Las plantas están ubicadas en Cochabamba y Santa Cruz.