La Cruz Roja nació en Bolivia con la Guerra del Pacífico No hay un solo desastre natural o un hecho de violencia interna en el que no haya actuado este organismo, en por lo menos los últimos 20 años. Los pilares de su trabajo son los voluntarios con vocación de servicio.
EN ENTRENAMIENTO • Voluntarios de la Cruz Roja, en la actualidad, durante sus prácticas de ayuda humanitaria.
Cuando se presentan conflictos, enfrentamientos, disturbios o desastres naturales, una cruz roja sobre un fondo blanco es señal de socorro y auxilio en todo el mundo. Su presencia, por su carácter de neutralidad e independencia, es respetada por todos.
En el caso de Bolivia, un grupo de voluntarios que se reunió a iniciativa de la enfermera Ignacia Zeballos utilizó por primera vez este símbolo en 1879, para auxiliar a los combatientes heridos en la Batalla del Alto de la Alianza, en la Guerra del Pacífico, aunque sólo 38 años después se formalizaría su presencia en el país, luego de otras actuaciones en las que flameó su ayuda.
La Cruz Roja estuvo presente en 1899 para auxiliar a los sublevados en la Guerra Federal, a petición de la sanidad militar. En el marco de los principios de humanidad e imparcialidad que caracterizan a la Cruz Roja, se atendieron a los caídos indígenas liderados por Zárate Willka y a los de la élite y soldados al mando de José Manuel Pando.
El 15 de mayo de 1917, a iniciativa del doctor Juan Manuel Balcázar y alumnas del Liceo de Señoritas Venezuela, se oficializó la fundación de la Cruz Roja en Bolivia, que el jueves 17 cumplirá 90 años de ser testigo y actor en los principales hechos históricos que marcaron la vida nacional.
Su trabajo se destaca en cuatro grandes áreas: el sector salud, en el ámbito de la prevención y la educación, el de situaciones de socorro en desastres, sean éstos terremotos, inundaciones, sequías u otros, y en situaciones de violencia interna como los conflictos que vivió Bolivia en los últimos años, como el llamado “impuestazo” en febrero del 2003, la “guerra del gas” en octubre del 2003, los conflictos de Cochabamba en enero del 2007 o el reciente enfrentamiento entre mineros sindicalizados y cooperativistas de Huanuni.
Se destaca también su trabajo de fortalecimiento y desarrollo institucional para prestar ayuda permanente con capacidad y de manera oportuna a las poblaciones más vulnerables del país.
Según su director, Abel Peña y Lillo, la Cruz Roja Boliviana “es una institución esencialmente voluntaria, autónoma e independiente en el orden político, administrativo y religioso”. Tiene nueve filiales en ciudades capitales y 21 en provincias.
Peña y Lillo explicó que son “cerca de 2.000 los voluntarios a lo largo y ancho del territorio nacional, que siempre están dispuestos a prestar desinteresadamente ayuda humanitaria, tiempo, conocimiento y voluntad de servicio” a la comunidad boliviana.
“No hay un solo desastre natural o tragedia que hubiera ocurrido en Bolivia donde no haya actuado la Cruz Roja”, aseguró.
Dijo que la mejor muestra y el mejor ejemplo es el trabajo que está realizando actualmente, desde febrero del 2007, en la atención a más de 14 mil familias afectadas por las inundaciones.
En el trabajo asistencial en el campo de la salud, marcó un hecho histórico el que la Cruz Roja fue el organismo que creó la Maternidad de La Paz, hoy conocida como el Hospital de la Mujer.
“El Estado no tenía atención para las mujeres embarazas y la Cruz Roja, entre 1932 y 1954, las atendía con médicos, personal y recursos propios, en la avenida Simón Bolívar, donde hoy funciona la institución”, recordó Peña y Lillo. Agregó que sus aportes en la actualidad son un hospital de tercer nivel en Potosí, cuatro escuelas de formación de enfermeras auxiliares en La Paz, Cochabamba, Tarija y Oruro, y puestos de atención de salud primaria en seis departamentos, a los que acude gente de escasos recursos.
Dijo además que no puede dejar de mencionar “la importancia de las donaciones de sangre que realiza y las campañas, por ejemplo, contra el sida, la diabetes y otras enfermedades”.
Participación en hechos históricos
Guerra del Pacífico • En 1879 por primera vez se utilizó el emblema de la Cruz Roja para auxiliar a heridos y combatientes.
Guerra Federal • En 1899 la sanidad militar convocó a la Cruz Roja para atender a indígenas y a los soldados caídos.
Fundación • El 15 de mayo de 1917 se fundó a iniciativa de Juan Manuel Balcázar y las alumnas del Liceo Venezuela.
Guerra del Chaco • La Cruz Roja se integró al Comité Nacional de Salud.
Maternidad • En 1932, a iniciativa de la Cruz Roja, empezó a funcionar la Maternidad paceña.
Revolución de abril • En 1952 los voluntarios acudieron en auxilio de heridos y muertos.
Guerrilla de Ñancahuazú • En 1964 se brindó ayuda a los detenidos, muertos y heridos.
Golpes de Estado • En 1971, 1979, 1980 actuó en el auxilio y búsqueda de víctimas.
Terremoto • En 1998 prestó ayuda a los damnificados en Aiquile, Totora y Mizque.
Febrero • El 2002 participó en el auxilio y evacuación de afectados por la granizada.
Impuestazo • El 2003 auxilió y trasladó a víctimas de los enfrentamientos en la plaza Murillo.
Octubre 13 • Auxilió a las víctimas de los disturbios en El Alto.
Inundaciones • De 1946 al 2007 auxilió a víctimas de las inundaciones en todo el país.
Testimonios
“Aún busco a las personas víctimas de las dictaduras”
Elsa Zuna orlandini, voluntaria de la Cruz Roja.
“Mi labor en la Cruz Roja se remonta a 38 años de manera permanente, en el pasado como empleada y ahora como miembro del directorio, siempre como voluntaria. Los hechos que han marcado mi vida son muchos pero en esta oportunidad me refiero a la época de los golpes de Estado en la década de los 70. Me tocó trabajar con el Comité Internacional de la Cruz Roja y eso ha marcado mi vida porque ahí aprendí la grandeza de la colaboración y su verdadero significado. Son momentos de mucho dolor, ver heridos, o familias destruidas por la desaparición de sus seres queridos. Ese tiempo trabajé con refugiados y en la búsqueda de perseguidos y desaparecidos. Es un sentimiento inexplicable. Tanto marcó mi vida que actualmente estoy llevando adelante una agencia de búsqueda de desaparecidos a nivel mundial. Es un trabajo que da muchas satisfacciones. Volver a reunir a familias que se las obligó a vivir separadas por diferentes motivos da muchas satisfacciones. Dar la noticia a un padre que se encontró a su hijo es increíble”.
“Unir los cuerpos destrozados por una tragedia es difícil”
Ronald Clavijo, voluntario de la Cruz Roja.
“Tengo 26 años trabajando como voluntario. Son muchas las actividades en las que hemos actuado ayudando a la gente y conociendo la pobreza que hay en el país, pero dos actuaciones son las más impactantes y que han marcado mi vida. La primera, cuando se estrelló un avión carguero en la zona de La Cumbre. Toda la tripulación había muerto y nuestra labor fue buscar las partes de los cuerpos que habían quedado destrozados. Un segundo hecho impactante fue ver, por primera vez, en febrero del 2003, que policías y militares se enfrentaban en la plaza Murillo con armas y balas de guerra. Yo estaba en una de las cuatro ambulancias, junto a otros 20 voluntarios, que nos quedamos en el lugar durante tres días. Atendimos a muchos heridos policías, militares y civiles. Lo complicado era cuando la gente no permitía el paso de las ambulancias, porque creían que teníamos armas del gobierno, como ocurría en las dictaduras”.
“Lo peor fue atender el caso de Chima´
Lucrecia Cruz, voluntaria de la Cruz Roja.
“Eran las tres de la mañana del 19 de octubre del 2004. El grupo de voluntarios de la Cruz Roja debíamos salir rumbo a Chima para contribuir con vituallas y ayudar a los heridos y a las víctimas (del derrumbe que se había producido en el centro minero de Chima-en Nor Yungas de La Paz, tres días antes). Es inolvidable lo que ocurrió. El camión que nos transportaba con la ayuda se embarrancó y se destrozó en el camino a los Yungas, bajando La Cumbre. Felizmente no nos pasó nada, pudimos salvar toda la ayuda que llevamos pero teníamos que esperar otro transporte. Cuando llegamos a la mina fue impactante. Era el momento que se trataba de encontrar los cuerpos de las personas enterradas, pero lo más triste era ver a niños llorando sobre el cerro y entre cadáveres buscando a sus padres. Eran niños huérfanos que lloraban sin consuelo y que ahora su futuro es incierto. En ese momento, nosotros los llevamos a las carpas. Para trabajar en la Cruz Roja se requiere de verdadera voluntad de servicio. Se arriesga mucho”.