El Papa le dice a los narcos que darán cuenta a Dios Benedicto XVI estuvo ayer en La Hacienda de la Esperanza, el centro de rehabilitación de adictos. Escuchó testimonios, observó bailes y se tomó fotos. Hoy inaugura la conferencia de obispos.
Un Papa diferente • Benedicto XVI deja su rostro adusto y se abraza con cuatro niños en La Hacienda de la Esperanza.
Benedicto XVI condenó ayer a los narcotraficantes y dijo que deberán rendirle cuentas a Dios por el daño que causan a jóvenes y adultos en América Latina, con cuyos obispos mantuvo un primer encuentro en Aparecida, al sudeste de Brasil.
´Digo a los que comercializan droga que piensen en el mal que están provocándoles a una multitud de jóvenes y adultos´, dijo. ´Dios se los va a cobrar´, añadió en Hacienda de la Esperanza, un centro de recuperación de adictos, en el estado de Sao Paulo.
El Papa equiparó el narcotráfico a los abusos contra los ´pequeñitos´ con una alusión a un pasaje evangélico utilizado por la Iglesia para referirse a la pedofilia. ´La dignidad humana no puede ser pisoteada de esta manera. El mal provocado recibe la misma reprobación hecha por Jesús a los que escandalizaban a los \'pequeñitos\', los preferidos de Dios´, añadió el Papa.
La visita precedió un almuerzo con la Presidencia de la quinta asamblea de la Conferencia de Obispos de América Latina y el Caribe, que el pontífice instalará hoy, antes de regresar a Roma.
Su discurso en Guaratinguetá fue presenciado por unas 7.000 personas, entre ellas unas 2.000 rehabilitadas en esa finca.
El Papa donó 100.000 dólares a ese centro que acoge unos 200 adictos que se someten a un tratamiento que excluye medicinas y se basa en labores en el campo, oraciones y meditación.
Benedicto se mostró distendido y cercano a la gente. Sentado en un trono de madera, fabricado en la propia Hacienda, presenció un breve espectáculo de canciones y danzas y los testimonios de los rehabilitados, y se levantó para abrazar a quienes subieron para contar su historia.
Antonio Euterio, de 44 años, agradeció a la Iglesia por haber conseguido superar su adicción. ´Entré a la droga a los 19 años. Para llegar a ella muchos me ayudaron, pero para salir sólo la Iglesia me tendió su mano´, expresó emocionado y partió para un abrazo con el Papa.
´Mi vida era pesadilla´, le confesó Rudolf, un ruso de unos 40 años. ´En tiempos de la Unión Soviética era peligroso creer en Dios. Decían que no existía. Acá ví que Jesús dio respuesta hace dos mil años a los problemas de hoy´.
Las lágrimas le impidieron a Celia terminar de contar su lucha contra la anorexia. ´Ahora mi experiencia es una lección de esperanza para otras niñas en Alemania´, indicó y se lanzó llorando a abrazar al Papa, que se levantó y la consoló afectuosamente.
El Papa concluyó la jornada con el rosario en la basílica de Nuestra Señora de Aparecida, el santuario nacional de Brasil, ante unas 40.000 personas que colmaron el templo, mientras miles oraban en las afueras. Dedicó allí una reflexión a las familias. Guaratinguetá (Brasil), AFP
“Tirón de orejas” a los obispos
El pedido del Papa a los obispos brasileños de dar prioridad la evangelización es un ´tirón de orejas´ que se acepta con paciencia, aseguraron ayer prelados que participarán en la Quinta Conferencia Episcopal Latinoamericana (Celam).
Benedicto XVI almorzó ayer con la presidencia del Celam, cuya asamblea general instala hoy con una misa campal a la que se calcula asistirán 500.000 personas, frente a la basílica de Nuestra Señora de Aparecida, en el estado de Sao Paulo.
´El continente cambió y eso lleva a un replanteamiento de nuestra evangelización, de nuestro estilo, de la manera de posicionarnos frente los fenómenos nuevos´, dijo a la AFP el obispo Augusto Castro, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia.
Usando un tono cordial, pero firme ante los prelados, el Papa señaló la urgencia de dar prioridad la evangelización frente a otras preocupaciones. También llamó a la labor pastoral ante el embate de iglesias pentecostales y ´las embestidas del agnosticismo, el relativismo y el laicismo´.
´Aprobé el discurso, fue excelente, la cuestión de la política, la pobreza, la evangelización´, señaló el obispo de Garanhuns, Irineu Roque Scherer. Los obispos brasileños han sido los más críticos con el documento del Celam. Aparecida (Brasil), AFP