Dos manifestaciones celebradas ayer en Roma, una a favor de la familia tradicional, apoyada por la Iglesia Católica, y otra en defensa del laicismo del Estado, ha revivido en Italia la lucha medieval entre güelfos, partidarios de los papas, y gibelinos, seguidores de los emperadores alemanes.
Así lo ha visto el jefe del Gobierno, Romano Prodi, quien ha llamado a la calma.
"Basta con la lucha entre güelfos y gibelinos. Han arruinado Italia durante siglos", afirmó Prodi a una radio local, y añadió: "el laicismo del Estado es indispensable para quien tiene responsabilidades políticas".
La manifestación más numerosa fue la organizada por el Foro de las Asociaciones Familiares (FAF), convocada por la derecha y respaldada por la Conferencia Episcopal Italiana.
La concentración, que fue en la plaza de San Juan de Letrán, fue organizada tras la aprobación de la ley de convivencia, que regula las parejas de hecho. El FAF exigió no reconocer las parejas de hecho, incluidas las de homosexuales, y pidió leyes en favor de la familia tradicional.
Un grupo de empresarios homosexuales respondió ayer a las exigencias con la publicación de otro manifiesto en los principales periódicos en el que afirman: También somos familia.
Mucho más pequeña fue la manifestación del Orgullo Laico, convocada por la Rosa en el Puño, el Partido Radical, y diversos grupos de izquierda y extrema izquierda en la Plaza Navona.
La división social mostrada en las manifestaciones ha quedado reflejada en el Gobierno de centroizquierda, tres ministros acudieron a una concentración y dos a la otra. Roma, EFE