“Excusatio non petita, declaratio manifesta”, dice un aforismo jurídico muy conocido. La cita es como pedrada en el ojo del venezolano Hugo Chávez. En efecto, apenas el Papa, en su discurso inaugural de la Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (Celam) hubo mencionado su preocupación por el resurgimiento en algunos países de “gobiernos autoritarios”, el autócrata bolivariano saltó como gato escaldado amenazando al Vaticano con exigirle una explicación sobre si la advertencia papal incluía o no a Venezuela. El Vaticano no necesita dar ninguna explicación sobre evidencias mundialmente conocidas, tales como dictadura castrista o como los autoritarismos de sus fieles discípulos que han aparecido en Latinoamérica.
Al final de su visita de cinco días al Brasil y, al referirse a la situación en que vive la Iglesia latinoamericana, Benedicto XVI denunció “el gran error” de los sistemas marxistas como incluso de los capitalistas que consiste en la “amputación de la realidad fundante y, por esto decisiva, que es Dios”. “La verdad de estas tesis resulta evidente ante el fracaso de todos los sistemas que ponen a Dios entre paréntesis”. “El encuentro con Cristo en la Eucaristía suscita el compromiso de la evangelización y el impulso a la solidaridad, despierta en el cristiano el fuerte deseo de anunciar el Evangelio y testimoniarlo en la sociedad para que sea más justa y humana”.
“El trabajo político no es competencia inmediata de la Iglesia”, prosigue el texto de la exhortación papal. “Si la Iglesia comenzara a transformarse directamente en sujeto político, no haría más por los pobres y por la justicia sino que haría menos, porque perdería su independencia y su autoridad moral, identificándose con una única vía política y con posiciones parciales opinables”. El Papa insistió en que “la Iglesia es abogada de la justicia y de los pobres, precisamente al no identificarse con los políticos ni con los intereses de partido”. “Sólo siendo independiente puede enseñar los grandes criterios y los valores inderogables, orientar las conciencias y ofrecer una opción de vida que va más allá del ámbito político”. “Formar las conciencias, ser abogada de la justicia y de la verdad, educar en las virtudes individuales y políticas es la vocación fundamental de la Iglesia”.
Entiendo que este compendio doctrinal referido a la Iglesia y la política resulte demasiado sutil como para que lo haya asimilado una mente exacerbada por el afán de poder como es la de Hugo Chávez. (El Papa no mencionó al Presidente venezolano) Por lo demás, son conocidos los ataques que Chávez suele prodigar contra la Iglesia Católica en su país, precisamente porque ha encontrado en ella una barrera a los excesos demagógicos y a los atropellos a las libertades ciudadanas que forman parte de la doctrina social de la Iglesia.
El Sumo Pontífice concluyó su larga intervención ante los obispos con esta hermosa oración: “Quédate con nosotros Señor, con aquellos que en nuestras sociedades son más vulnerables, quédate con los pobres y humildes, con los indígenas afroamericanos, que no siempre han encontrado espacios y apoyo para expresar la riqueza de su cultura y la sabiduría de su identidad”.
*José Gramunt es sacerdote jesuita y director de ANF.
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El petróleo es un recurso natural no renovable cuya existencia y utilización viene desde épocas milenarias. Sin embargo, el petróleo como fuente vital de energía y factor estratégico del desarrollo de la humanidad tiene menos de dos siglos.
El mercado juega a favoritos
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