En 1960 el ingreso real per cápita en Haití y República Dominicana era similar: alrededor de 800 dólares americanos; el 2005 el ingreso de Haití se redujo casi a la mitad y era del orden de los 430 dólares, mientras que el ingreso de República Dominicana se triplicó hasta alrededor de 2.500 dólares anuales. Los dos países comparten la isla La Española y son bastante similares en términos de geografía e instituciones históricas, por lo que las condiciones iniciales de éstas no pueden explicar las diferencias en el crecimiento alcanzado por las dos naciones. Entonces ¿cómo se explicarían las ahora pocas similitudes en términos de crecimiento económico?
Un trabajo de investigación publicado por el Fondo Monetario Internacional en marzo del 2007 y con el título de “Crecimiento en República Dominicana y Haití: ¿Por qué el pasto es más verde en un lado de La Española?”, intenta explicar precisamente la diferencia entre los niveles de crecimiento de Haití y República Dominicana. El estudio pretendía responder dos importantes preguntas: a) en qué medida la diferencia en los niveles de crecimiento es el resultado de las condiciones iniciales dispares de cada país y, b) en qué medida es el resultado de diferencias en las políticas implementadas en cada país a partir de 1960. Como habíamos señalado, las condiciones iniciales de ambas naciones no explican plenamente las divergencias en términos de ingreso real per cápita, por lo que cabe suponer que el principal rol fue desempeñado por las políticas económicas.
En forma general, las políticas de cambio estructural diferentes en Haití y República Dominicana fueron los factores clave en el crecimiento económico; estas políticas fueron seguidas por una estabilidad política y por políticas de estabilización económica. En particular República Dominicana mejoró en términos de implementación de cambios estructurales y políticas de estabilización, mientras que Haití, además de su pobre desempeño en la aplicación de políticas de cambio, sufrió de inestabilidad política, lo cual afectó sustancialmente su crecimiento económico.
Entre los cambios implementados que explican la diferencia se
encuentra que en República Dominicana se dieron cambios sustanciales en los niveles de educación de su población y en el acceso al crédito de los agentes económicos; estos cambios se dieron en un ambiente de políticas fiscal y monetaria prudentes, favorecidas por una posición estable de la balanza de pagos.
Las mejoras en la educación fueron consecuencia de la introducción de mayores reformas curriculares en los diferentes niveles educativos, lo cual dio como resultado que la educación se convirtió en más importante en la percepción de la gente para garantizar mejoras laborales y, por tanto, salariales —mejoras en la productividad—. En relación al acceso al crédito, éste creció más rápidamente en República Dominicana que en el resto de Latinoamérica; se les permitió a las entidades financieras prestar hasta un mínimo de sus reservas, principalmente a los sectores “productivos” del país. Adicionalmente, este mismo país vivió un clima de estabilidad política tras una etapa de turbulencia que se había acentuado a mediados de los 1960’s.
Como en la mayoría de los países de Latinoamérica, los 1980’s fueron para República Dominicana años de crisis, que se tradujeron en una contracción en las tasas de crecimiento como consecuencia de condiciones externas desfavorables y por el descrédito en que cayeron las políticas de estabilización económica. Durante los 1990’s, este mismo país se embarcó en una mayor liberalización de su economía adoptando un tipo de cambio, un sistema de precios y tipos de interés determinados libremente por el mercado, lo cual condujo a una reducción de la inflación, una estabilidad en el tipo de cambio y en un decrecimiento de la deuda externa pública.
Por su parte Haití, durante los 1970’s comenzó una reforma educativa, principalmente en el nivel primario, e introdujo el “creole” haitiano como lenguaje de enseñanza; en forma adicional, se implementó un sistema de nutrición escolar para fomentar la asistencia a las escuelas. No obstante estas reformas, el nivel de asistencia escolar continuaba siendo bajo, principalmente en el nivel secundario. Mientras que las condiciones económicas se hicieron adversas durante los 1980’s, el crecimiento se vio entorpecido por la inestabilidad política y por el debilitamiento de las políticas de estabilización; desde 1986 hasta 1990 hubo seis jefes de Estado y la inestabilidad política continúa hasta el presente. Es preciso hacer notar que después de 1991 se impuso un embargo comercial impuesto por los Estados Unidos y agravado por otro embargo petrolero apoyado por Naciones Unidas.
El factor más importante que explica las diferencias entre ambos países es la productividad. En forma general, República Dominicana tuvo importantes pautas de crecimiento entre 1960 y 2000 favorecidas enormemente por incrementos en la productividad e importantes aumentos en la acumulación de capital. Por el contrario, el desempeño económico en Haití muestra un decrecimiento de la productividad desde 1960 hasta la actualidad con una diferencia en la década de los 1970’s, el único periodo en el cual se vio un incremento en el crecimiento pero mediante grandes esfuerzos en la inversión.
Las similitudes y las diferencias de estas experiencias con el caso de nuestro país las podríamos extraer con bastante facilidad. Es de resaltar el hecho de que en Haití se alejó a la inversión por cuestiones de embargo económico, sabemos por experiencia propia que la inversión se puede espantar por otras miles de circunstancias. Por otro lado, no es suficiente con realizar reformas educativas si éstas no se hacen sostenibles en el tiempo y no incluyen a todos los niveles; y si no se hacen, además, con personal bastante calificado y no simplemente llamando a los sabios de la tribu. Por todo lo demás, juzgue el estimado lector.
*Ramiro Luján Ch.
es economista.
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