El presidente Luiz Inacio Lula da Silva se mostró ayer confiado en el éxito de su segundo mandato (2007-2010) y en que tendrá un peso decisivo para designar a su sucesor que, según él, podría ser un aliado que no pertenezca a su Partido de los Trabajadores (PT, izquierda).
En su segunda rueda de prensa en cuatro años y medio de gobierno, el Mandatario le marcó límites no sólo al PT, sino también a Bolivia, respecto al gas, a la Iglesia, al decir que la prohibición casi total del aborto no corresponde a la realidad social de Brasil, y a sus bases, al defender la limitación del derecho a la huelga del sector público.
Lula descartó terminantemente cualquier intención de obtener un tercer mandato consecutivo, prohibido por la Constitución. "No juego con la democracia (...). Estoy en contra de la reelección y no seré candidato el 2010", dijo. Brasilia, AFP