La contaminación del agua que beben los reclusos de Chonchocoro y los niños de la escuela Rosa Agramont, que funciona en ese lugar, se debe al mal funcionamiento de la planta de Puchukollo, donde debían tratarse los residuos sanitarios de El Alto.
La información la dio ayer el secretario General de la Prefectura de La Paz, Alejandro Zapata, quien explicó que la empresa Aguas del Illimani, ex operadora del servicio, no realizó la ampliación de la infraestructura de esta planta, lo que ocasionó un colapso e hizo que las aguas servidas bajen y afecten también a la bahía de Cohana en el lago Titicaca.
Según un estudio realizado por el Servicio Departamental de Salud (Sedes) La Paz, el agua que consumen los reos de Chonchocoro y los estudiantes de la unidad educativa, ubicada a sólo 150 metros, está contaminada con restos de excrementos.
Como solución al problema, Zapata adelantó que se analiza la posibilidad de ampliar la red de agua potable de El Alto hasta ese centro penitenciario.
Para eso, advirtió, “se requiere además que el Gobierno otorgue un fondo extraordinario porque Chonchocoro es una cárcel de máxima seguridad nacional”.
Ante los hechos, el Sedes realizó ayer una segunda inspección al sitio y tomó nuevas muestras, cuyos resultados se conocerán hasta el viernes, informó su director, Grover Fernández.
Además, realizó una capacitación para administrar desechos orgánicos dentro del penal.
Las muestras realizadas en su primera visita fueron del grifo del penal de máxima seguridad, del estanque de almacenamiento y de la bomba de agua que aprovisiona a la unidad educativa.
Zapata advirtió que como Prefectura y responsable de destinar recursos IDH, existe la disposición de resolver esta emergencia para evitar consecuencias en la salud, aunque la solución debe ser conjunta con el Gobierno, a través de Régimen Penitenciario.