A pesar de los feos dibujos, con unos personajes de color amarillo, y alguno hasta con el pelo azul, que se comportan a veces salvajemente, la peculiar familia animada de Los Simpsons llega hoy a su episodio número 400.
“¿Podemos llegar a los 800?”, es la respuesta retórica que ofrece a la prensa Al Jean, uno de los productores ejecutivos de esta popular serie estadounidense.
Es una pregunta de difícil respuesta porque es todo un logro lo que ha conseguido esta serie nacida en el cerebro del dibujante de historietas Matt Groening, y que hoy es parte de la vida de sus seguidores, que son muchos.
La cifra de seguimiento de esta serie está en torno a los 40 millones de espectadores semanales en todo el mundo, y está traducida a 18 idiomas que se emite en 75 países. Es la serie de animación con mayor longevidad en antena después de 18 temporadas, y con la décimo novena ya asegurada.
Hay otras series que aventajan a la familia Simpsons, como The Adventures of Ozzie & Harriet, una comedia que ha emitido ya 435 episodios, pero al margen del reto que dejan abierto estas pequeñas marcas por franquear, es difícil de imaginar en estos momentos un día sin Los Simpsons.
Casi tanto como lo era pensar hace casi dos décadas que esos personajes que ocupaban uno de los segmentos del difunto y poco popular programa The Tracey Ullman Show, se iban a transformar en una serie autónoma galardonada con 23 premios Emmy. Los Ángeles (EEUU), EFE