Después de seis días de una medida de presión realizada por los estibadores, la tensión en el puerto de Arica (Chile) comenzó a bajar, informó ayer a La Razón la intendenta de dicha población, Antonela Sciaraffia.
“El conflicto está llegando a una etapa final, porque esto se generó a raíz de una intransigencia de la empresa en términos de no separar de su cargo a una persona que generó bastantes dificultades con los trabajadores”, sostuvo esta autoridad.
El lunes, los estibadores de la Terminal Puerto Arica (TPA) entraron en paro, en demanda de la inmediata destitución del supervisor del área, Luis Hurtado, quien es acusado de arriesgar la vida de los trabajadores, de vulnerar sus derechos, de faltarles al respeto y de maltratarlos sicológicamente en su trabajo.
“El movimiento se ha ido debilitando y hay algunas cosas que nosotros como Gobierno hemos hecho para que se termine el conflicto”, añadió la autoridad.
El paso no es completamente libre, sin embargo, ya han habido camiones que entraron con un poco de dificultad, aseveró.
Mientras tanto, la situación de Hurtado es aún incierta, aunque Sciaraffia dijo que se está analizando un acuerdo en el que la TPA verá si “aleja” o pone a prueba al funcionario acusado.
La actividad comercial boliviana resultó perjudicada por la medida, porque más de 1.000 camiones que trasladaban productos hasta el puerto están bloqueados en el ingreso a Arica.