Bolivia y Venezuela, desde la década de los 90, han experimentado un proceso de integración comercial caracterizado por un incremento sustantivo de los montos transados, específicamente respecto a las importaciones venezolanas.
Durante el 2006, los vínculos comerciales tuvieron un crecimiento de un 47% respecto del año anterior, proceso que ha vivido un constante incremento, pasando de casi $us 7 millones en 1997 a $us 318 millones el 2006.
Se estima que este flujo comercial seguirá presentando una tendencia al alza, debido al aumento de la inversión directa venezolana, especialmente a través de la colocación de maquinaria y equipos agrícolas en Bolivia y con la compra por parte del gobierno de Chávez de los excedentes de los productos agrícolas bolivianos, especialmente los derivados de la hoja de coca.
La expresión más nítida de la comunicación comercial entre Bolivia y Venezuela es la llamada Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), un intento por estrechar la cooperación económica entre los países del Caribe y América Latina como contrapeso a la hegemonía comercial de Estados Unidos.
La forma en que el gobierno de Evo Morales decidió su ingreso a este proceso de ´integración alternativa´ fue a través de la firma del llamado Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP).
Es en el marco del Alba-TCP que ambos países suscribieron el denominado Convenio Especial de Financiamiento, destinado a proyectos de pequeños y grandes productores rurales y urbanos. Para ello, se destinó un monto de $us 100 millones para ejecutar distintas iniciativas y su infraestructura asociada.
Las condiciones son en extremo favorables: tasas de interés de 4% anual, períodos de gracia de uno a tres años y plazos de financiamiento de hasta 10 años.
Los sueños integracionistas de Bolivia y Venezuela no se detienen en la entrega de créditos y en los acuerdos económicos de carácter ´popular´. Intentando hacer frente a los poderosos Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial, los dos países (más Argentina) ya han acordado la voluntad de sellar un acuerdo en el ámbito financiero que les permita la creación del llamado Banco del Sur, una entidad financiera que será, según Chávez y Morales, una opción para los países subdesarrollados.
Mientras tanto, Venezuela sigue entregando dineros frescos y más bien ´informales´ al Gobierno boliviano. Así, por ejemplo, Chávez donó $us 30 millones para que las autoridades altiplánicas procedan con su rápida entrega para la concreción de proyectos sociales. Equipo de Reportajes, El Mercurio/Chile/GDA
Financiamiento
Microcréditos • El 2006, $us 30 millones en créditos fueron asignados por los ministerios de Producción y Microempresa y de Desarrollo Rural, Agropecuario y Medio Ambiente.
Alcaldías • Otros $us 30 millones fueron destinados a los gobiernos municipales. A la fecha, 145 alcaldías se han beneficiado, haciendo uso de cerca de la mitad del monto total.