El éxito de Milán se incuba desde un laboratorio El club prolonga la fecunda carrera de sus figuras que pasan los 30 años. Un laboratorio aplica el “concepto atlético” en el equipo.
En el 2004, los rojinegros conquistaron su última Liga de Campeones. En los 15 años lograron igual número de trofeos. Los italianos jugarán el miércoles ante el Liverpool.
La longevidad de Paolo Maldini (38 años), Cafú (36), Filippo Inzaghi (33) o Alessandro Nesta (31) es una de las paradojas del fútbol moderno: veteranos, pero en plena forma física. Con diez años menos, algunos jugadores se muestran avejentados y otros, simplemente no están ya para jugar.
Cuando la mayoría opta por la retirada, el Milán tiene la habilidad de prolongar la fecunda carrera de sus figuras. Y todos los dedos apuntan al “Milán Lab” como la clave que también le permitió este año ser finalista de la Liga de Campeones en la que se medirá con los ingleses del Liverpool este miércoles 23 en Atenas, Grecia.
Daniele Paccagnan, técnico de las inferiores del club, reveló a “masquedeporte.com” detalles sobre aquello que se convirtió en un verdadero “laboratoriomilagro”.
“Las lesiones no traumáticas se redujeron en un 80% y el rendimiento físico medio de los jugadores, de tres años, se incrementó en un 50%”, explica el periodista italiano Martín Perarnau respecto al proyecto que empezó el 2002.
“Esto le permitió al entrenador Carlo Ancelotti tener a su disposición a los jugadores en mucha mejor condición física que en ninguna otra época anterior y más tiempo”, enfatiza Paccagnan.
El Milán Lab se puso oficialmente en marcha en julio del 2002. No obstante en 1987, cuando Arrigo Sacchi llegó al Milán como DT y con él Van Basten, Gullit y Ancelotti, la escuadra milanista incorporó además a Rijkaard e inició una carrera desenfrenada de éxitos nacionales e internacionales (dos Copas de Europa consecutivas) con un estilo de juego que marcó época. Con Sacchi llegó además al equipo un joven atleta que poco antes había abandonado una prometedora trayectoria como corredor de 400 metros vallas: Vincenzo Pincolini, preparador físico en todos los equipos de Sacchi, pionero del entrenamiento de atletismo aplicado al fútbol.
En 1991, Pincolini observó a Carl Lewis ganar en el salto largo. En esa época, al periodista Loles Vives le pareció curioso que el PF del Milán asista a las pistas. Luego Pincolini lanzó una profecía: “En los próximos años, cualquier futbolista que quiera destacarse tendrá que prepararse como un verdadero atleta”. Ese concepto será la base sobre la que años más tarde se construirá el Milan Lab.
Mientras Pincolini hacía carrera hasta llegar al Parma, su amigo Daniele Tognaccini se sumó al Milán en 1999 de la mano del técnico Alberto Zaccheroni. Él conocía el “concepto atlético” de Pincolini y a fines de siglo presentó al presidente Adriano Galliani el proyecto del laboratorio de alta tecnología “Milán Lab”, cuyo principio básico es que los futbolistas logren explotar su máximo nivel físico y, sobre todo, lo mantengan por largo tiempo.
El club consideró así a la salud de su equipo como activo principal e implantó una red tecnológica de alto nivel para prevenir lesiones.
Posteriormente a nadie sorprendió que Tognaccini logre la titulación como preparador físico con una tesis que se basó sobre “la utilización de la informática en la preparación atlética”.
Otros detalles del proyecto
EN MILANELLO: El Milán Lab está instalado en Milanello, el centro deportivo del club, situado a 50 kilómetros de la capital y en cuyos 160.000 metros cuadrados se levantan nueve campos distintos de entrenamiento, todos ellos controlados por las cámaras. ALTA TECNOLOGÍA: Unisys hizo el cableado general del centro; AMD suministró el hardware y Computer Associates es el responsable del software de análisis. La síntesis de los datos se extrae mediante un programa cuyos resultados ofrecen un diagnóstico individualizado de riesgos. RESPONSABLES: Daniele Tognaccini es el director del laboratorio; Jean Pierre Meersseman, el coordinador médico; Bruno de Michelis, el coordinador científico; y Matteo Motterlini, consejero científico. Con este sistema cosecha éxitos en Europa.
Los jugadores son atletas a tiempo cabal
En estos seis años, el laboratorio ha ahorrado un 80% de lesiones musculares y tendinosas, ha prolongado ‘milagrosamente’ las carreras de veteranos como Maldini o Cafú e incrementó el nivel físico promedio de la plantilla en un 50%.
Los resultados positivos son demoledores. “Los futbolistas del Milan comprendieron que son algo más que futbolistas o empleados con sueldos de lujo: ahora son deportistas a tiempo completo”, resume Jean Pierre Meersseman, director del Milán Lab.
El equipo trabaja en Milanello las horas que haga falta y dicte el laboratorio. Se concentran allí antes y después de los partidos (para la recuperación criogénica), muchas veces con la familia.
Comen cada día en el centro de entrenamiento y permanecen en él hasta que haga falta. “Se acabó la historia del futbolista que en dos horas despachaba el trabajo”, añade Meersseman.
No sólo es el trabajo físico. La “Mind Room”, habitación de la mente, es el escenario del trabajo sicológico, sea para liberar tensiones, acabar con el miedo a competir o romper el estrés. Ningún jugador con problemas emocionales jugará un partido. O con baja motivación.
“Nada de ello garantiza el éxito en un partido, una final o un título. Pero ayuda a reducir los riesgos”, concluye Meersseman.
Ronaldo pierde kilos y vuelve a ser el goleador
El delantero brasileño llegó al elenco rojinegro excedido de peso y sin ritmo futbolístico. En un mes y medio recuperó su forma y sus goles. Excedido de peso, sin ritmo futbolístico. Así llegó del Real Madrid el brasileño Ronaldo al AC Milán, donde a las pocas semanas se convirtió en el delantero titular rojinegro.
Ronaldo es una muestra nada más de la alta eficiencia que tiene en la actualidad el “Milán Lab”. “Déjenme a Ronaldo mes y medio en el Milán Lab y saldrá hecho un toro”, dijo el actual director de este recinto Jean Pierre Meersseman. Ronaldo convirtió tres goles el 8 de abril al Empoli. Médicos, nutricionistas, sicólogos, asesores científicos, preparadores físicos, fisioterapeutas y analistas de datos componen la plantilla del proyecto que cuesta cerca de 3 millones de dólares.
El centro de investigación científica de alto contenido tecnológico busca reducir riesgos al mínimo y para ello se sistematizan todos los parámetros del deportista.
Cinco preparadores físicos cuidan del entrenamiento personalizado de cada uno de los jugadores. Cada profesional tiene bajo su responsabilidad a cinco futbolistas, que sólo trabajan conjuntamente en los entrenamientos tácticos. El resto de las tareas es siempre individual y personalizada (la alimentación, por supuesto) y viene dictada por el resultado de los tests físicos que se efectúan de modo sistemático. Cualquier indicio de riesgo de lesión lanza las alarmas del laboratorio, que ataja toda actividad fuera de lugar.
“El Milán Lab, finalmente, se define como META: Mental – Emocional – Táctico – Anímico. Allí dentro se trabaja como en ningún otro club del mundo”, explica su creador Daniele Tognaccini.
El objetivo no es que lleguen al 100% de la forma física, sino que mantengan el 80% de esa forma todo el año y evitando lesiones.
El laboratorio no previene traumas, accidentes o fatalidades. Pero todo cuanto pueda prevenirse se lo hace. Si el Milán Lab emite el diagnóstico de que Andrea Pirlo corre el peligro de una contractura muscular, el DT Carlo Ancelotti no alinea a Pirlo. Eso no se discute. Manda el laboratorio.