Seguramente usted ha escuchado hablar de la menopausia en varias ocasiones (suspensión del periodo menstrual). Sin embargo, existen algunas situaciones que acompañan a esta etapa que sería bueno entenderlas claramente.
La menopausia es el periodo donde termina la fase reproductiva de la mujer, lo que significa que en esas circunstancias no es posible conseguir un embarazo de forma natural. La menopausia se establece gradualmente comenzando con la “perimenopausia”, que es el tiempo que se determina, desde que comienzan los primeros síntomas hasta que se suspende la menstruación por completo y puede prolongarse meses o años.
Con el tiempo, los ovarios pierden gradualmente la habilidad de producir estrógeno y progesterona (hormonas que regulan el ciclo menstrual). Como la producción de estrógeno disminuye, consecuentemente los periodos menstruales se detienen.
En nuestro país la menopausia llega a las mujeres entre los 45 y 50 años, pudiendo retrasarse o adelantarse en casos muy particulares. Los síntomas más relevantes que acompañan a este periodo son: sicológicos (labilidad emocional, deficiencia en la concentración, ansiedad, etc.) calores, interrupciones del sueño, problemas sexuales y genitales, pérdida de calcio en los huesos (osteoporosis), molestias urinarias, etc., que juntas deterioran la calidad de vida de las mujeres.
En Bolivia no existen estudios sobre la calidad de vida de la mujer menopáusica, se sabe muy poco de su comportamiento en esta etapa. Rescatando información internacional (como en el 80% de las veces), podemos decir que existe un gran porcentaje de la población que vive en este periodo de tiempo y a la cual hay que brindarle el beneficio de la salud para mejorar y prevenir enfermedades que en la vejez pudieran ser letales.
Las políticas de salud pública deberían destinar recursos para la salud de la mujer, no sólo en la etapa reproductiva sino después de ella. Por ejemplo, si se mejorara la nutrición en todas las edades y la ingesta diaria de calcio en la dieta para reducir la osteoporosis por pérdida de calcio en los huesos; con una medida adecuada, se podrían evitar fracturas, cirugías de alta complejidad y muchas veces la muerte. Como resultado, se mejoraría la calidad de vida de las mujeres en la menopausia, reduciendo de esta forma los costos en salud curativa.
La prevención de la osteoporosis se debe iniciar desde la adolescencia o antes, promocionando la salud integral de la mujer, no sólo durante el embarazo y la lactancia; con este solo hecho podríamos transformar su pronóstico durante la temible etapa de la menopausia.
*Luis Kushner-Dávalos es ginecólogo obstetra.
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