El ministro de Minas y Energía de Brasil, Silas Rondeau, renunció ayer a su cargo tras ser considerado sospechoso en una investigación de fraudes en licitaciones de obras públicas con ramificaciones en el Congreso, gobiernos regionales y ministerios. El presidente Luiz Inacio Lula da Silva aceptó la renuncia, confirmó una fuente del Palacio Presidencial a la AFP.
“Reafirmo mi completa y absoluta inocencia”, afirmó Rondeau en un mensaje divulgado por su gabinete, en el cual asegura que se vio obligado a dimitir “para impedir que el sector energético (...) sea perjudicado y que la imagen del gobierno se vea de algún modo afectada” por el caso.
Un informe de la Policía Federal filtrado a la prensa, con imágenes y grabaciones telefónicas, puso a Rondeau bajo sospecha de haber recibido el equivalente a 50.000 dólares (100.000 reales) de la constructora Gautama, implicada en una red de licitaciones fraudulentas de obras públicas.
Rondeau negó la denuncia, sustentada en imágenes que muestran a una asesora de Gautama entrando en marzo en su gabinete con un sobre, y salir sin él. Rondeau, de 54 años, pertenece al Partido de Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, centro), que hasta ahora dirigía cinco ministerios, y es el principal aliado del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) del presidente Lula.
Será sustituido provisoriamente por su segundo, Nelson Hubner. Un total de 47 personas, incluyendo políticos, responsables de bancos públicos y asesores ministeriales, fueron detenidas el jueves en la llamada “Operación Navaja”, que ha puesto bajo sospecha a gobernadores, alcaldes y congresistas, oficialistas y opositores, y a varios ministerios de la administración Lula, siempre según el relato de la prensa basado en informes de la Fiscalía y de la Policía.
“La empresa Gautama recibió 115,7 millones de reales (unos 56 millones de dólares al cambio actual) del gobierno central, entre 1998 y 2007”, para obras, asegura la ONG Cuentas Abiertas.
Lula dijo el viernes que la operación policial debe continuar “le duela a quien le duela”.
La renuncia de Rondeau “mejora la imagen del gobierno” y ayuda a su estabilidad ante las denuncias, dijo el politólogo de la Universidad de Brasilia (UnB) David Fleischer.
El caso recuerda otro que detonó en el Congreso brasileño el año pasado, conocido como mafia “de las Ambulancias” o “de los Chupasangre”, que involucró a 72 legisladores acusados de participar en el tráfico de influencias.
Otros escándalos, que estallaron el 2005, le costaron a Lula sus dos principales ministros del primer mandato (Hacienda y jefe de gabinete) y decapitaron al PT. Brasilia (Brasil), AFP