Primero una aclaración necesaria. GNL es la abreviación de Gas Natural Líquido. El GNL es el gas natural que, enfriado a -160°C, se convierte en líquido reduciendo su volumen original 600 veces. Este cambio de estado físico permite al GNL ser transportado por barcos. Estos barcos tanqueros, llamados metaneros, son una especie de gigantescos termos flotantes que mantienen el gas enfriado durante su travesía. Para este efecto, en el punto de embarque se debe contar con una planta de licuefacción y en el destino una de regasificación, para que así el gas pueda ser transportado en la forma convencional a través de gasoductos. Cada vez más gas natural está siendo comercializado como GNL.
En diciembre del 2001, en Roma, se celebró la Conferencia Cumbre de GNL de ese año. Al evento concurrieron más de 400 delegados, entre personeros de empresas petroleras, navieras, banca, publicaciones especializadas, etc. El último día, después de las exposiciones e información que se divulgó, los organizadores decidieron efectuar un sondeo informal para obtener el criterio de los asistentes sobre el o los proyectos de GNL con mayores posibilidades de reconvertirse en realidad en la primera década del milenio.
Los resultados fueron contundentes. Cerca de un 70% de los asistentes opinaron en sentido de que la exportación de gas boliviano por el Pacífico, con destino a plantas de regasificación en California, parecía ser el proyecto más probable de convertirse en realidad a corto plazo.
Eso era en Roma. En Bolivia, la situación era muy diferente. La oposición al proyecto se tornó creciente. El gobierno que lo patrocinó lo pasó al sucesor sin llegar a una definición. El sucesor no pudo ni siquiera terminar su mandato. Terminó incinerado en una trágica pira de violencia alimentada en gran parte por la supuesta intención de venta de gas a Chile. El gobierno sucesor llamó a un referéndum, que lo autorizó a utilizar el gas como un arma estratégica para lograr el retorno al mar. Toda esa equivocada sobrevaloración de la necesidad chilena de gas boliviano, llegó a su cumbre con la tesis de ni una molécula de gas boliviano a Chile si no se iniciaban tratativas sobre el problema marítimo. Chile necesita gas, pero las señales eran obvias. El precio político por el gas boliviano era demasiado alto, así que decidió importar GNL por Quinteros, cerca de Santiago, para el área central y sur. En estos meses se decidirá la instalación de una segunda regasificadora en Mejillones para el norte de Chile. Chile está con serios problemas. Existe casi la certeza de que en invierno habrá días en los que Argentina, su único proveedor, suspenda envíos totalmente. El Economist da a conocer que los problemas energéticos ya le costaron a Chile el 0,2% de su PIB. El diario chileno El Mercurio, en su editorial, del 20 de mayo exige que el Ministro de Energía presente al Congreso los planes energéticos chilenos a corto y mediano plazo. Naturalmente ni menciona el gas boliviano.
Ese informe, probablemente dirá que la estrategia chilena es transparente. Chile no renunciará al gas como energético, que constituye al presente el 25% de sus necesidades energéticas. El abastecimiento será desde las dos terminales de GNL con gas de ultramar y adicionalmente, hasta donde sea confiable, por los gasoductos de Argentina. A largo plazo inclusive se puede anticipar que Chile expanda sus instalaciones de GNL y envíe gas regasificado a la Argentina, revirtiendo el flujo de los 5 gasoductos existentes. ¡El maravilloso GNL!
Petrobras Brasil recibió la llamada nacionalización de los hidrocarburos como un baño de agua fría. Naturalmente que no puede oponerse, pero desde el primer día anunció que empezaría a buscar otros proveedores para eventualmente poder sustituir el gas boliviano. Ya ha dado un paso muy importante. En abril pasado, ha firmado el alquiler de dos embarcaciones que servirán como plantas de almacenaje y regasificación. Una la instalará en Río de Janeiro y la otra en Ceara. En esta forma empezará a recibir GNL a partir de junio del 2008, en una planta y desde enero del 2009 en las dos, llegando a un volumen de 20 MMm3/D (± 80% del gas que compra de Bolivia).
De este modo no tiene que construir nada en tierra firme, como lo está haciendo Chile, y gana un par de años en tiempo. Brasil ha comenzado casi un año después de Chile, estará recibiendo GNL un año antes que Chile. En base a la experiencia brasileña, es muy probable que en Mejillones utilicen el mismo sistema.
Con GNL en sus terminales, no quiere decir que Brasil dejará de comprar, nuestro gas conforme contrato, pero es muy improbable que no requieran cantidades adicionales. ¡Otra vez el maravilloso GNL!
Qué triste ironía. Nos hemos dado modos para frustrar y desarmar el mejor proyecto de GNL de principios de siglo y al mismo tiempo hemos inducido al que podría ser nuestro comprador más deseado y al mayor que tenemos a utilizar GNL en vez de nuestro gas. ¿Maravilloso GNL? ¡No! ¡Increíbles bolivianos!
*Carlos Miranda P. es ingeniero petrolero, fue superintendente de Hidrocarburos.
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