Dos de los cinco fallecidos en el deslizamiento del cerro de Bella Vista eran esposos y dejan en la orfandad a seis hijos; la mayor de 16 años y la menor de sólo seis.
“Pido justicia porque ellos nos cuidaban y ahora alguien nos tiene que mantener”, declaró a la red UNO la hija mayor de la pareja, cuyo hogar está en Pantisirca, en la zona de Achachicala.
El contratista de los obreros fallecidos, Bailón Ticona, confirmó que una de las mujeres que murió (Irene Aruquipa) era esposa de Domingo Quispe. “Una era esposa de Domingo y la otra era de la zona”, dijo a La Razón.
La hija de la pareja fallecida relató a la red Unitel que su padre alternaba su trabajo construyendo gaviones y como albañil.
Visiblemente conmovida, declaró que su madre trabajaba en la obra hace una semana. “Me falta dos años para salir (de colegio), ellos nos mantenían a los seis. Mi mamá no trabajaba, recién empezó hace una semana, yo le pedí dinero para bailar y para libros, y ella me dijo ‘como necesitas dinero, iré a trabajar’”, contó la joven, que ayer fue a la morgue a buscar los cuerpos de sus padres junto a su tío.
Éste, hermano de la madre de los niños, reclamó al alcalde Juan del Granado por más seguridad.
“¿Los jornalistas tenemos que morir como perros?, ¿dónde están tus supervisores?, ¿se ha hecho un estudio geológico?”, cuestionó a la autoridad edil, mediante la red UNO, por la noche.
Según Emilio Calle, uno de los obreros que salvó su vida y que vivía cerca de la casa de los fallecidos, fue precisamente Domingo quien lo llevó a la obra en Bella Vista. “Ahora ellos no tienen con quién quedarse”, sostuvo al referirse a los seis hijos de la pareja.
El contratista Ticona indicó que algunos obreros trabajaban como jornaleros y que ganan un salario “dependiendo del avance en la construcción de gaviones”.
Hasta anoche, Ticona esperaba en las oficinas de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen de la zona Sur para prestar declaraciones informativas.