Emprendedora, decidida y sociable, así es la directora de dos diferentes revistas, una elitista y otra, elitista y a la vez popular.
Puntual, sonriente, amable... Así llega Carla Tejerina de Cabezas a la cita con mía en La Razón. Sus pasos avanzan con premura y firmeza, tal vez como una muestra de su carácter. Y no es para menos, su agenda está copada por las actividades familiares que se dividen —o suman— entre sus tres hijos y su esposo. También se apuntan las reuniones de trabajo que exige el ser directora de la revista Cosas y de La Fiesta, además de los compromisos sociales.
Sin embargo, se dio un espacio para conversar no sólo sobre su trabajo, sino que permitió descubrir detalles de su matrimonio, de su relación con sus hijos y aquellos secretos que le han dado el éxito y que forman su personalidad. “Soy una persona dinámica, me considero una mujer muy ágil espiritual y físicamente”, anticipa.
¿Cómo es un día de semana de una mujer con tantas actividades como tú? Me levanto muy temprano, preparo a los chicos para ir al colegio, los dejo; voy al gimnasio y estoy a las nueve en la oficina; generalmente cuando voy al gimnasio tengo extra energía acumulada, así que llego a la oficina y hago un revuelo, estamos en reuniones. Pero ante todo, dentro de esa locura y esa vorágine del día a día lo más importante es mi familia, siempre he priorizado mi familia, mis hijos, mi marido, siempre tengo un tiempo especial para ellos. Y la vida social que es parte de lo que nos toca por el trabajo, además que mi esposo es parte del cuerpo diplomático; entonces tenemos una vida social muy activa, pero nunca dejamos de tener unos momentos especiales, a solas con Orlando (Cabezas), de irnos a tomar un trago, a cenar, de estar los dos solos y también de darles tiempo especial a mis hijos. En las tardes, la gente sabe que mis hijos están en mi oficina haciendo tareas y muchas veces me ven llegar a la producción con toda mi prole, ya se han vuelto parte del equipo, porque uno me ayuda con la iluminación y el otro me pasa la grabadora, entonces creo que tengo la suerte de tener un trabajo que me permite vivir eso, vivir mi vida plenamente.
¿Ese tiempo especial para compartir con tu esposo, será el que ha ido fortaleciendo tu matrimonio?, esa complicidad de pareja... Estamos casados 16 años y hemos sido novios dos años y medio, realmente es una vida. Me acerco, poco a poco, a estar casada con Orlando más tiempo del que he vivido en mi casa, con mis padres. Yo creo que el secreto de nuestra felicidad es que somos muy amigos. Mucha gente nos ve en una cena y estamos charlando, entonces nos dicen: \'¿ustedes no tienen tiempo de hablar en casa?\'. Es increíble, pero cuando compartes tu trabajo, tus afinidades, nunca hay tiempo suficiente para contarse todo. Orlando está muy cerca mío con Cosas, es presidente del directorio de la revista.
Muchas veces, antes de hacer una entrevista lo llamo, me da sugerencias sobre los cuestionarios; igualmente él me pide consejo, entonces tenemos una dinámica de pareja, que más allá de la casa, hemos hecho una amistad, estamos conectados en el chat todo el día. Y sabes, yo pienso que el secreto de la felicidad es ser generoso con tu pareja, eso es lo más importante, los egoísmos son el principio del fin, el rato que tú estás dispuesto a dar más allá de lo que eres tú, ese rato eres feliz, y yo tengo que decirte que Orlando me ha dado todas las posibilidades para salir adelante, él es mi fuerza, él es mi apoyo, él es mi catapulta.(...) Pienso que el dejar tu yo a un lado y convertir a la otra persona en tu prioridad es un secreto de la felicidad.
Son casi 20 años que están juntos, ¿todavía hay esas mariposas? Cuando sales en la noche y estás charlando con la gente, y ves a tu marido y dices qué guapo es, todavía es que hay algo, y es verdad, me parece el más guapo de la reunión. Es esa cosa especial que cuando está tres días fuera de casa, siento esa angustia de no tener a alguien con quien hablar constantemente. Muchas veces se me hacen la burla, \'¿no duermes con tu marido?\', \'¿cuántas veces al día te llama?\'. Y es verdad, estamos todo el día llamándonos, sabemos dónde estamos. Creo que todavía puedo decir que es la persona que me mueve el piso.
¿Cosas pasó por alguna metamorfosis para adaptarse a los nuevos contextos nacionales? ¿Tuviste que hacer ciertos ajustes en la revista? Yo creo que el secreto está en los cambios sociales que se da en los países. Bolivia está pasando por un cambio social muy importante y Cosas es una revista elitista, aspiracionista, pero los protagonistas cambian. Cuando yo reviso la revista de hace años, veo que las mismas caras estaban todo el tiempo, pero ahora tenemos nuevos actores, lo cual hace mi trabajo mucho más dinámico y me da la oportunidad de ofrecer una revista más entretenida al público, porque ya las elites son completamente diferentes, tienes nuevos apellidos, nuevas caras, nuevas exigencias, nuevos eventos. Ese cambio, en lo personal, ha sido completamente positivo, porque yo creo que sociedades bien establecidas son muy monótonas, y llegas a pecar de la monotonía en tu publicación. Entonces, para mí, el mantener la revista es entender los cambios con la mayor humildad y reflejarlos, para que la gente entienda que Bolivia ha cambiado y esas nuevas caras van a ser los nuevos protagonistas, de Cosas, de La Razón, de Mía y de todos nosotros.
También estás a la cabeza de La Fiesta, una revista social popular... Es uno de los pequeños orgullos y ya tiene dos años y medio. La Fiesta es una publicación gratuita que rescata todo lo que es el folklore paceño, lo que son las comparsas, fraternidades; es una publicación que ha tenido el secreto de no sacar temas políticos, ni en las elecciones, jamás he aceptado una publicidad y eso ha hecho que la gente crea en la revista. He hecho mucho énfasis en lo que es el folklore, en rescatar lo que es una cultura maravillosa, rica, y ahora esas son las nuevas elites. Así, gracias a eso he podido conocer mucha gente diferente, facetas de otras elites, unas elites mucho más excluyentes de las que nosotros asumimos que son las que gobiernan el país. Alguna vez nos han invitado a una fiesta en la que yo me siento muy cómoda y feliz, pero no creas que califico a todas las invitaciones, porque son muy excluyentes, entre ellos son muy elitistas.
¿Por qué son más excluyentes? ¿Qué falta para \'calificar\'? El haberte criado juntos. Es algo que a mí me emociona, son fraternidades de personas que se conocen desde niños, que han ido al colegio, que han estado en un equipo de fútbol, que son compadres. (...) Si te has criado juntos y de pronto alguien aparece, no es lo mismo, no vas a entender lo que están hablando, sus formas de divertirse. Entonces, llegas a entender que no es una cuestión caprichosa, sino una exclusión por el azar del destino que se han criado juntos y que les ha dado la oportunidad de ser como una familia.
¿Qué es lo que más atesoras, de Cosas, por una parte, y de La Fiesta, por otra? Tanto La Fiesta como Cosas me han dado la oportunidad de conocer gente diferente, pero en una faceta que tal vez el periodismo tradicional no te lo permite, porque en este tipo de trabajo conoces el lado humano de la gente, conoces sus miserias, sus ideales, sueños, triunfos, ambiciones. Después de hacer una entrevista, en el caso de Cosas, esa persona tiene un nexo especial contigo, es como un confesionario donde uno va y muestra algo. Además, tú vas a ser un instrumento para mostrárselo a la sociedad, entonces el mayor tesoro que he tenido, más allá de la experiencia laboral, son los grandes amigos que he cultivado gracias a mi trabajo, amigos queridos en todos los niveles. La revista es una forma de darme el premio de tener más amigos.
¿Cómo organizas esa nutrida agenda para hacer todo y cumplir exitosamente? ¿Cuál es tu tiempo de descanso? Respeto mi fin de semana muchísimo, es sagrado, es para mis hijos. Muchas noches tenemos compromisos, pero las que no, hacemos una ceremonia de encuentro familiar en el ático de la casa. Ahí ponemos música, los chicos suben, sacamos unos piqueitos y cada uno cuenta cómo le está yendo. (...) Sí, tengo el tiempo de preocuparme por mis hijos, y pienso que el hecho de que ellos puedan vivir mirando el ejemplo de una mamá que trabaja les va a ayudar mucho, sobre todo a las mujeres.
Siempre estás bien arreglada, a tono con cada ocasión... ¿Sabes que ayuda? Tener tu estilo. Una vez que identificas tu estilo, qué te gusta, es más fácil hasta para hacer compras, porque llegas a la tienda, miras los 20 vestidos y ya sabes cuál es el que te va a quedar, el que es tuyo.
¿Cuál es ese estilo día a día? Algo clásico, de colores oscuros, me encanta el negro, aunque me encantaría ser más sport, más de blue jeans, pero por el estilo de vida que llevo, soy de tonos grises. Ahora, con la moda, he incursionado un poco en los cafés.
¿Y para ir a un coctel? Me encantan los trajes sastres, un estilo de Jacky Kennedy y los collares de perlas.
¿Un escote? Moderado, de vez en cuando. De vez en cuando hay que lanzarse, mientras se pueda. mía
Pienso que el dejar tu yo a un lado y convertir a la otra persona en tu prioridad es un secreto de la felicidad.
El perfil
Carla Tejerina de Cabezas es comunicadora social abocada al periodismo. Ella fue, durante dos años, subdirectora de Cosas y hace cuatro que es directora de la revista. También está en la dirección de la revista La Fiesta. Carla está casada, hace 16 años, con Orlando Cabezas y tiene tres hijos: Nicolás, Ana Sofía y Martina.
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