Las enormes llamas devoraban la selva y los animales corrían desesperados buscando ponerse a salvo. De pronto un pequeño pájaro ve un diminuto charquito. Abre el pico y deposita en él una gota de agua y corre a hacer frente al fuego. El león que ve a la pequeña ave le grita: “no seas loca, acaso piensas enfrentar tú sola con tu pequeña gota de agua al incendio”. El ave se detiene y con calma pero con firmeza le responde: “yo hago mi parte”.
La historia nos la contó Juan Carlos Monedero en el V Encuentro Mundial de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad y me dejó pensando sobre el papel de cada uno de nosotros en la lucha por una información sin manipulación y en la entrega de voz a los más desposeídos, a los que por siglos han permanecido invisibles para los medios de comunicación como no sea para los conflictos o para los hechos criminales. A propósito, el ministro de Cultura de Ecuador, Antonio Preciado, contó cómo a pesar de que en su país los afroecuatorianos son el 7,5% de la población, él era el primer ministro negro de la historia de su país. “Como nos han vuelto invisibles, si ni siquiera podemos mimetizarnos”, dijo con amargo humor la autoridad que además es un gran poeta.
Y es que el usuario también tiene el poder de llevar una gotita de agua en el pico. Los perceptores no son pasivos consumidores a los que se les meten las ideas que los dueños quieran y los otros no reaccionan. No, por el contrario, son muy críticos y, generalmente, escogen el canal que mejor apoye las ideas que ya tienen. Así se explica la estrepitosa caída de Unitel en La Paz donde hace rato perdió el primer lugar de audiencia (algo que ocurre también a nivel nacional). Así se entiende también la subida en audiencia del canal estatal que, pese a tener graves problemas de estética y de trabajo en la forma cómo se emiten los mensajes, de todas maneras refleja el sentir de un gran número de personas que (pese a quien pese) apoyó al Gobierno y cree en Evo Morales y Álvaro García Linera.
Democracia es crear opciones y permitir que los perceptores reciban los mensajes de acuerdo a sus preferencias. Para eso hay que acabar con las voces monopólicas. Ni el Estado, ni las comunidades, ni la empresa privada pueden acaparar el conjunto de la información. Mucho menos el poder regional. Por ejemplo, La Paz necesita con urgencia contar con un canal que defienda el punto de vista de occidente. Si todas las grandes cadenas de televisión, para citar un ejemplo, son de capitales cruceños o transnacionales, la información no estará regionalmente equilibrada, y por el bien del país hay que construir este contrapeso.
Lo propio ocurre con el sistema privado de comunicación. El contrapeso necesario serán los medios comunitarios y los de las alcaldías, de manera que no sólo los ricos tengan acceso a decir lo que piensan. Para eso, claro está, no se necesita expropiar los medios de los empresarios. Sólo hay que crear alternativas y capacitar a la gente que trabaje ahí para que haga mensajes profundos en sus contenidos y bellos en su presentación, porque la mayor parte de los consumidores de productos comunicacionales odia los panfletos.
Ese es nuestro derecho ciudadano, el resto será llevar gotitas de agua en nuestro pico, porque en la tarea de tener mejores medios todos debemos hacer nuestra parte.
*Jaime Iturri Salmón es periodista.
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