Hace poco, la Asamblea Constituyente comenzó a entender la posibilidad de cambiar el poder legislativo de uno bicameral (con dos cámaras representativas) a uno solamente unicameral, y elegido por voto popular directo-o sea que todos sean representantes uninominales. Antes de avanzar adelante con esta idea, es importante considerar las consecuencias positivas y negativas de tal cambio.
Lo mas importante es la consideración de un cambio hacia un Congreso netamente uninominal. Ese cambio se basa en los mismos principios que impulsaron las reformas electorales de los años 1993-1997. Esas reformas llevaron a Bolivia adoptar un sistema electoral al estilo Alemán: el sistema de representación proporcional mixta (el sistema en vigencia actual). La sugerencia más reciente de un poder legislativo puramente uninominal nos llevaría hacia un modelo más similar al de los Estados Unidos y Gran Bretaña. En ambos casos, la idea sería de acercar más a los representantes políticos-sea de partidos, movimientos sociales o pueblos indígenas-a sus constituyentes, los ciudadanos electores.
Pero suele tener un poco de escepticismo, particularmente si aquellos legisladores uninominales serán elegidos simplemente por la “primera mayoría” (o sea, la candidata con más votos que cualquier otro candidato gana). Los resultados de las últimas tres elecciones (las únicas en cual existían candidatos uninominales) demuestra que lo mas común es que los diputados uninominales ganan solamente por “primera mayoría” y no por mayorías absolutas. En otras palabras: quienes ganan representan a minorías, y no a la mayoría de los ciudadanos dentro de una circunscripción. ¿Entonces que de los ciudadanos no representados dentro de sus circunscripciones uninominales?
Afortunadamente, existe una solución a aquel problema. Es una solución que no sólo permite un poder legislativo netamente uninominal (si es que la Asamblea decide que esta es verdaderamente una opción que se quiere adoptar), pero sino también una en cual existen otros beneficios. Primero, aseguraría que los legisladores serían representantes de verdaderas mayorías. Segundo, ayudaría a reducir la extrema división polarizada de la política boliviana que pone en peligro la unidad del tejido social de Bolivia.
Esta solución se conoce como el sistema de votación de vuelta instante o votación alternativa, que es un sistema de votación preferencial. Este sistema electoral se ha usado en países tan diversos como Australia, Irlanda, Fiji y Papúa Nueva Guinea.
En este sistema, el electorado está presentado con una papeleta electoral muy similar a la nuestra. Pero en vez de marcar un X debajo de su candidato preferido, cana elector más bien marca cada cuadro en orden de preferencia, desde 1 (su candidato más preferido) y siguiendo con 2, 3, … Las papeletas son contadas como siempre. Pero si ningún candidato gana una mayoría absoluta (50% más uno), entonces el candidato con el menor numero de votos se elimina, y sus votos son transferidos a otros candidatos en base de la preferencia marcada en cada papeleta. El proceso de repite hasta que algún candidato obtenga una mayoría absoluta. Imagínense que este sistema es esencialmente una votación de “segunda vuelta” pero sin tener que ir nuevamente a las urnas (que también tiene la ventaja de ahorrar ese costo).
¿Qué ventajas tiene este sistema? Cada ciudadano tendría su preferencia contando con absoluta precisión. Y casi no existe la posibilidad de “perder” el voto. Digamos que un ciudadano prefiere como legislador al candidato de partido ABC, pero ese candidato no tiene posibilidad de ganar. Entonces en vez de perder su voto, nuestro ciudadano vota 1 por ABC, pero tiene la opción de marcar 2 por cualquier otro candidato. Después que el candidato de ABC sea eliminado, el voto de nuestro ciudadano seria automáticamente transferido a otro candidato-un candidato que él escoge.
Adicionalmente, este sistema de votación se podría usar para elegir el presidente. Aunque yo prefiero mantener el Articulo 90 vigente-pues permite que el presidente disfrute de una coalición de gobierno, que nos acerca a un modelo parlamentario-si se decide ir a un sistema de segunda vuelta, pienso que sería mejor adoptar este modelo, en vez de un modelo de segunda vuelta que ha resultado tan problemático en países vecinos como Perú y Ecuador.
Este sistema da más poder al ciudadano, y menos a los partidos. Pues, los partidos después de las elecciones pueden conformar coaliciones a su gusto. Pero con el voto alternativo, es el ciudadano quien puede dictar a los partidos qué tipo de coaliciones quieren. Además, los partidos pierden el incentivo de jugar el papel polarizante, pues imagínense que un candidato de partido ABC tendría que apelar a votos de otros partidos (pidiendo que le marquen 2 ó 3 o como quieran). Eso significa que los partidos y sus candidatos tendrán que representar verdaderamente una mayoría verdadera, más amplia, y más multidimensional.