Los gobernantes tienen que entender que, por muy buenas que sean sus intenciones, no pueden simplemente atropellar la institucionalidad, el orden establecido o la democracia, que son instrumentos que garantizan que el poder no se quede en pocas manos.
En efecto, los gobiernos y los gobernantes, por muy legítimos que sean, no pueden desconocer o cuestionar, por ejemplo, las sentencias del Tribunal Constitucional de la Nación o de la Corte Suprema de Justicia, cuando éstas, en legítimo cumplimiento de sus deberes constitucionales, corrigen acciones y decisiones del Poder Ejecutivo, que no se encuentren precisamente enmarcados dentro de los límites establecidos por la Constitución Política del Estado boliviano.
En otras palabras, el obtener el 50 más uno por ciento en las elecciones generales —cosa que ocurre con frecuencia en la mayor parte de los países del mundo— no le da derecho a ningún gobierno o a ningún gobernante a tratar de someter a otro poder del Estado, bajo el pretexto de que éste no acompaña el cambio en el que el Poder Ejecutivo está empecinado.
¿Y, de qué se le acusa al Tribunal Constitucional? Se le acusa de haber sentenciado la ilegalidad de las designaciones de magistrados a la Corte Suprema de Justicia, efectuadas por el Poder Ejecutivo con carácter interino, cuando éstas exceden el plazo de 90 días.
Por supuesto… no se necesita ser un destacado jurista para entender que, si bajo el pretexto de que el Congreso Nacional no designa a los ministros de la Corte Suprema —cuando el partido gobernante, que no cuenta con los 2/3 necesarios, parece no querer concertar con la oposición la elección de candidatos en base a los méritos y deméritos— simplemente no es posible hacer nombramientos interinos, sin afectar la separación de poderes del Estado y la independencia plena que debe tener el Poder Judicial.
Y, lo mismo sucede con otras designaciones que también debe hacer el Congreso Nacional, para nombrar a los presidentes del Banco Central, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, Corporación Minera de Bolivia y de las otras empresas estatales, que son instituciones autárquicas y, por lo tanto, sólo tienen tuición (que quiere decir protección y no injerencia) de parte del Poder Ejecutivo.
El Gobierno tiene que comprender que el carácter autárquico de estas instituciones debe garantizar que éstas no sean manejadas con propósitos políticos, dado que estas empresas no son propiedad del Poder Ejecutivo, sino del Estado boliviano, del que formamos parte todos los ciudadanos, así creamos o no en el proceso de cambio, en el que está empecinado el partido gobernante.
Lo propio sucede con las entidades reguladoras, llamadas superintendencias, que tienen la función de fungir como jueces administrativos, cuando existan conflictos entre los usuarios (que es la mayor parte de la población), las empresas proveedoras de servicios y el Poder Ejecutivo. Por lo tanto, el nombrar superintendentes interinos en estos cargos, crea un grave conflicto de intereses, donde el Poder Ejecutivo no puede ser ´juez y parte a la vez´.
Así como en la ´tunkuña´, llamada también rayuela, la democracia también tiene sus reglas de juego. La gran diferencia es que, mientras la primera es un simple juego de ñoños, la segunda garantiza que, en el peligroso juego político, el poder no se concentre sólo en pocas manos. En la ´tunkuña´ si uno se sale de la raya, queda automáticamente eliminado. En la democracia, uno no puede salirse de la raya, porque, de otra manera, se afectarían los derechos democráticos de los demás.
Todo lo dicho anteriormente no exime de culpa a los gobiernos que, en el pasado, a título de darle gobernabilidad al país, se ´cuotearon´ el Poder Ejecutivo, las empresas públicas y las entidades reguladoras.
*Juan L. Cariaga es economista y escritor.
El partido de fondo
El presidente Evo Morales ha dicho que el capitalismo es el peor enemigo de la humanidad; una plaga que es preciso exterminar.
¿Socialismo del Siglo XXI?
¿Quién inventaría la fórmula de Socialismo del Siglo XXI? En Bolivia lo llaman Socialismo Comunitario. Intentaré describir cómo se está ya aplicando el sistema en forma progresiva.
Evangelización, según Chávez
El Papa hizo una apología de la evangelización en América, y se metió con el nuevo chico rico del barrio haciendo notar sus actitudes autoritarias, éste se enfadó y le lanzó una de las suyas,
El milagro boliviano
Lo he dicho muchas veces y no voy a cansar de hacerlo. Si la economía boliviana crece por el resto de la vida a un 4,5 por ciento, nos tomaría 132 años alcanzar el ingreso per cápita de un argentino de hoy.
El poder en las calles
Gran parte del cambio histórico que ha vivido el país en la última década, tiene que ver con una batalla: sistema y antisistema.
“Los hijos nacen del corazón”
La maternidad social es ante todo un sentimiento y una decisión racional y emocional y no un hecho biológico, es comprometerse con un ser humano en forma voluntaria y libremente para protegerlo,