La maternidad social es ante todo un sentimiento y una decisión racional y emocional y no un hecho biológico, es comprometerse con un ser humano en forma voluntaria y libremente para protegerlo, amarlo, guiarlo y dejarlo ir cuando se hace adulto; por este motivo se dice que el sentimiento materno no es exclusivo de las mujeres que dan a luz, a lo largo de la vida se puede encontrar muchas mujeres que maternizan, es decir que cuidan, protegen, aman, forman, educan sin ser necesariamente la madre biológica, mientras se encuentran también a mujeres que habiendo dado a luz un hijo o hija no han podido asumir este compromiso.
La maternidad se ejerce en función al vínculo que se inicia entre la madre con el hijo o hija, este vínculo tiene éxito cuando la madre es afectiva, atenta y cariñosa, sentimientos que nacen del corazón y el pensamiento, creando una interacción positiva entre ambos y no sólo del vínculo consanguíneo.
Hermann Gmeiner hace más de 50 años, marcado por su propia vivencia, empezó a poner en práctica su gran idea de Aldeas Infantiles SOS, bajo los cuatro principios pedagógicos: La madre - Los hermanos - La Casa - la Aldea; el principio de la ´madre´ se ubica en primer término basada en el concepto de maternidad social.
Entonces, la maternidad social implica entender su rol desde una doble dimensión, en tanto es una combinación entre la relación afectiva que establece con los niños y niñas a quienes ha abierto su corazón, y el carácter profesional que supone desempeñarse con calidad, por este motivo la organización se esfuerza por garantizar las condiciones necesarias para el desempeño de la maternidad social, permitiendo que las madres permanezcan el mayor tiempo posible junto a su familia, teniendo en cuenta que los niños y niñas que han encontrado un entorno protector que garantiza el ejercicio de sus derechos, tengan seguridad y estabilidad emocional para poder superar sus experiencias pasadas y vivir un desarrollo acorde a sus capacidades. En este sentido la maternidad social se constituye en un entorno protector para el ejercicio pleno de los derechos del niño.
La vida de las mujeres que ejercen la maternidad social debe contemplarse bajo la misma luz con que se contempla la vida de cualquier otra persona. La idea de Hermann Gmeiner fue clara y sencilla, sin embargo, llevarla a la práctica fue siempre un desafío, siendo a veces objeto de críticas en sentido de que no se toma en cuenta las necesidades de las mujeres, no obstante, el ejercicio de la maternidad social se orienta a que cada mujer encuentre su realización personal y profesional, pues sólo así podrá ser muy buena madre, disfrutar de su rol y ser capaz de encontrar su equilibrio personal, familiar y social.
No queremos concluir este mensaje sin ofrecer nuestro sentido homenaje a todas las madres que ejercen la maternidad social con aquellos niños y niñas a quienes se les ha restituido sus derechos, principalmente, el importante derecho a la convivencia familiar y comunitaria; y el de reforzar el sentimiento de orgullo en ellas, de que forman parte de un movimiento universal en favor de los derechos de los niños y niñas.
También va nuestro saludo y homenaje a todas las madres y a las muchas mujeres que son madres de corazón, que merecen el mayor respeto por hacer surgir y nutrir vida nueva y la prosperidad de su familia.
¡Mil felicidades en el día de las Madres!
*Ana María de Granda es presidenta de la Junta Directiva de la Asociación de Aldeas Infantiles SOS Bolivia.
El partido de fondo
El presidente Evo Morales ha dicho que el capitalismo es el peor enemigo de la humanidad; una plaga que es preciso exterminar.
¿Socialismo del Siglo XXI?
¿Quién inventaría la fórmula de Socialismo del Siglo XXI? En Bolivia lo llaman Socialismo Comunitario. Intentaré describir cómo se está ya aplicando el sistema en forma progresiva.
Evangelización, según Chávez
El Papa hizo una apología de la evangelización en América, y se metió con el nuevo chico rico del barrio haciendo notar sus actitudes autoritarias, éste se enfadó y le lanzó una de las suyas,
El milagro boliviano
Lo he dicho muchas veces y no voy a cansar de hacerlo. Si la economía boliviana crece por el resto de la vida a un 4,5 por ciento, nos tomaría 132 años alcanzar el ingreso per cápita de un argentino de hoy.
La democracia y la tunkuña
Los gobernantes tienen que entender que, por muy buenas que sean sus intenciones, no pueden simplemente atropellar la institucionalidad, el orden establecido o la democracia, que son instrumentos que garantizan que el poder no se quede en pocas manos.
El poder en las calles
Gran parte del cambio histórico que ha vivido el país en la última década, tiene que ver con una batalla: sistema y antisistema.