El artista francés Krisprolls decoró los muros del Parque de los Monos con sus peculiares diseños, utilizando las paredes como lienzo para compartir su arte con los paceños.
Texto: Jorge Soruco R. • Fotos: Miguel Carrasco
Ante la curiosa mirada de los visitantes recurrentes del antiguo parque zoológico, el francés Krisprolls revolotea de aquí para allá terminando sus graffitis en los muros del parque.
Con la lata de aerosol en mano, el galo traza personajes nerviosos y caricaturescos, tostadoras de panes antropomórficos y figuras abstractas cubren los antes vacíos muros en el centro del Parque de los Monos. Ninguno de los trazos lleva implícito un significado en especial. “El mensaje de mi obra es que no hay mensaje. Me gusta que la gente quede intrigada tratando de encontrar un significado”, explica Krisprolls.
No es la primera vez que estas imágenes decoran los muros de una ciudad. “He dibujado estas imágenes desde mis ocho o nueve años y siempre que puedo los pinto en las ciudades que visito”, cuenta el artista francés.
El graffiti viajero
“Este es un personaje algo nervioso que recorre el mundo”, asegura Krisprolls. Al igual que su personaje, el graffitista es un trotamundos asiduo que busca dejar su huella en las desnudas paredes de sus distintas paradas.
“La verdad es que soy más viajero que pintor. Me gusta conocer nuevos lugares y abrir mi mente a las cosas nuevas”, confiesa.
París, Nueva York, Madrid, Buenos Aires... fueron algunas de las ciudades que visitó Krisprolls y donde también pintó las paredes, autos y otros objetos callejeros.
Aunque las paredes son su lienzo de preferencia, el graffitista francés no se limita exclusivamente a ellas. Su página de internet www.krisprolls.org está llena de fotografías de su trabajo en otros soportes alternativos, muchos de ellos inspirados en los trabajos de Andy Warhol, creador de la vanguardia del Arte Pop.
Aunque, tradicionalmente, el graffiti se dibuja con pintura en aerosol, no es la única tintura que puede utilizarse en el arte callejero. Krisprolls asegura que hasta la pintura de balde sirve, aunque su calidad no sea tan buena.
“El graffiti es un arte libre. Aunque en sus inicios estaba íntimamente ligado con el hip hop, la rebeldía ha cambiado con el tiempo, al igual que los adolescentes que marcaban su territorio en las paredes. Ellos han crecido”.
Si bien los adolescentes y las tribus urbanas siguen utilizando el graffiti como una manera de marcar sus territorios, protestar y crear identidades, sus funciones han sido expandidas por artistas, como Krisprolls, por las ONG y por empresas publicitarias.
No falta quienes encuentran el lado comercial del graffiti como algo muy efectivo. En algunos países, donde este tipo de expresión se institucionalizó masivamente, sirve como poderoso instrumento publicitario y económico.
Pero, pese a todo, las imágenes plasmadas en el Parque de los Monos por Krisprolls cumplen con el principal objetivo del graffiti: ser visto y disfrutado por la gente.
“Antes bien feo sabía ser, pero ahora... la pared se ve bonita”, comenta doña Eliana Mamani, que junto a sus hijos se sienta en el pasto para ver trabajar al artista.