En el editorial de La Razón del 12 de mayo, se hace mención de un proyecto propuesto por el Presidente de Brasil de construir una represa en el río Mamoré. También se menciona que el país vecino tiene proyectado construir dos represas en el río Madera, que incluirían exclusas que darían navegabilidad a este río desde territorio boliviano.
El río Madera es un río tributario del río Amazonas que tiene su cuenca en Bolivia. Los ríos más importantes del sistema del Madera son el Beni y el Ichilo–Mamoré. El primero es navegable desde Rurrenabaque y el segundo desde Puerto Villarroel y son un importante medio de comunicación para el departamento del Beni con el resto del país, en especial para las ciudades de Trinidad, Guayaramerín y Riberalta. Antes de la reciente construcción de la carretera Santa Cruz–Trinidad, el río Ichilo–Mamoré era el único medio para transportar combustibles, materiales de construcción y otras mercaderías a estas ciudades.
La navegación en estos ríos se interrumpe por la existencia de rápidos o cachuelas, que se presentan después de Guayaramerín en el río Mamoré y en Cachuela Esperanza en el río Beni y continúan en el río Madera hasta Porto Velho en Brasil. Como parte de la compensación por la pérdida del territorio del Acre, el Brasil construyó un ferrocarril que iba desde Guajara Mirín hasta Porto Velho, para salvar el obstáculo de las cachuelas. Este ferrocarril fue clausurado y desmantelado en 1969.
La construcción de exclusas en el río Madera en Bolivia y Brasil permitiría que nuestro país disponga de vías navegables que irían desde Rurrenabaque y Puerto Villarroel hasta el océano Atlántico. El transporte acuático es mucho más barato que el transporte carretero y ferroviario. Por eso la soya que se produce en Santa Cruz, para llegar a sus destinos en Colombia, hace el largo camino de recorrer el río Paraguay–Paraná hasta su desembocadura en el Atlántico, para de allí ser transportada en barcos marítimos hasta Colombia. No se utiliza la carretera pavimentada que hay desde la ciudad de Santa Cruz hasta el puerto de Arica.
Es por tanto una buena noticia que los proyectos hidroeléctricos que está llevando a cabo el Brasil vayan a tener exclusas. Bolivia por sí sola no puede encarar proyectos similares en su territorio, por lo que se necesitaría la participación de Brasil para ejecutarlos. De todos estos proyectos se podría obtener dos beneficios: energía eléctrica y dos vías navegables que vendrían desde el centro de Bolivia hasta el océano Atlántico. Hasta la desembocadura del río Madera en el río Amazonas se usarían embarcaciones fluviales y desde este punto ya se pueden usar barcos marítimos.
El Brasil, junto con el Paraguay, ha construido la central hidroeléctrica de Itaipú, que es actualmente la más grande y potente que hay en el planeta. Bolivia podría emprender, junto con el Brasil, un proyecto tan interesante como éste, donde la energía eléctrica sería un beneficio para los dos países y el de la navegación, un beneficio para Bolivia.
*Óscar Espinosa G. es master en ingeniería civil.
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