Cientos de padres de familia, acompañados de sus hijos, protestaron ayer en la zona 16 de Julio de El Alto, exigiendo el cierre de bares, cantinas y tilines, y en señal de rechazo apedrearon locales y quemaron muebles.
La protesta, que se produjo en la mañana y se repitió por la tarde, concentró a alrededor de 600 personas, quienes utilizaron piedras para forzar las cortinas de los locales y apedrearon las ventanas de los domicilios donde funcionan los mismos.
Los padres de familia de un establecimiento educativo exigieron la inmediata clausura de los locales, toda vez que los mismos se convierten en “centros de perdición”, para sus hijos.
La turba movilizada sacó sillas, mesas y otros muebles de los locales a los que logró ingresar y los quemaron en vía pública.
En la mañana, la marcha se expandió por varios puntos cercanos a la plaza Libertad, donde existen decenas de centros de diversión. La protesta se reprodujo por la tarde en las zonas Ballivián, Alto Lima e inmediaciones de la Universidad Pública de El Alto (UPEA), en Villa Esperanza, donde también hay locales.
En declaraciones a La Razón el subalcalde del Distrito 6, Omar Uruchi, informó que la gente quemó, otra vez, mesas y sillas.
Marlene Acosta, directora de Género de la municipalidad de El Alto, explicó que se lograron clausurar varios locales, aunque hasta ayer se depuraba la información. Según explicó, su trabajo consistió en identificar si en éstos habían menores de edad.
“Este reporte será remitido a la Fiscalía para que la juez de la niñez disponga el cierre de los mismos, porque las clausuras que realiza la Alcaldía no tienen mucho relieve”, enfatizó.
Durante la protesta, el editor de Fotografía de La Razón fue interceptado por los vecinos que intentaron quitarle la cámara, pero luego de que se identificó, le conminaron a desalojar la zona y no sacar ni una sola foto.