El precario equilibrio entre la oferta y la demanda de gas licuado de petróleo (GLP) puso en alerta al Gobierno. Según las autoridades del sector energético, la estatal YPFB comprará a Venezuela hasta 46 toneladas diarias de GLP producido en Argentina y Perú para cubrir la demanda interna.
El ministro de Hidrocarburos, Carlos Villegas, dijo que Bolivia importará volúmenes adicionales de GLP entre junio y agosto de este año para garantizar el abastecimiento de este combustible, que está fugando a países vecinos por la vía del contrabando.
"Vamos a realizar una importación temporal de GLP de Venezuela para enfrentar eventuales desabastecimientos internos en invierno y contar con reservas", afirmó Villegas, quien luego subrayó que el ilegal desvío del energético a Perú y Brasil está causando alteraciones al mercado interno.
Actualmente en el país se producen 990 toneladas diarias de gas licuado de petróleo, pero la demanda asciende a 1.036 toneladas, por lo cual se registra un déficit de 46 toneladas, equivalentes a 4.600 garrafas por día.
Aunque están programados volúmenes de importación de GLP por el siguiente trimestre, en la medida en que el plan agresivo de lucha contra el contrabando rinda resultados, el ministro aseguró que es muy probable que se reduzcan los niveles de adquisición o se prescinda definitivamente de la importación.
A corto plazo, se prevé que la empresa Chaco realice una importante inversión en la planta separadora de Kanata, para elevar su producción hasta 12 toneladas diarias de GLP. Del mismo modo, se aumentará la producción en el campo Vuelta Grande, con la construcción de un ramal del Gasyrg (gasoducto Yacuiba-Río Grande) con mayor contenido de licuables para obtener otras 34 toneladas diarias.
El Ejecutivo también tiene prevista la inversión de 400 millones de dólares en la construcción de la planta de separación más grande de Latinoamérica en el Chaco para obtener GLP y no sólo cubrir el mercado interno sino también exportar.