El mensaje del Papa Benedicto XVI, con motivo de inaugurar la V Asamblea de la Conferencia Episcopal de América Latina y el Caribe (CELAM), ha sido contundente en términos de dejar clara la nueva visión de la Iglesia Católica para América Latina bajo su pontificado.
En el continente “se ha evolucionado hacia la democracia aunque haya motivos de preocupación ante formas de gobierno autoritarias o sujetas a ideologías que se creían superadas”, fue lo que el pontífice mencionó de forma textual, pero sin hacer alusiones específicas a personas ni países. Rápidamente estas declaraciones han generado diversas opiniones tanto en Venezuela como en Bolivia, como cumpliendo aquel proverbio que reza “al que le caiga el guante que se lo chante”. Asimismo condenó los “errores destructivos” del marxismo y el capitalismo y dijo que tanto uno como otro “excluyeron de su horizonte a Dios” y por ello no consiguieron alcanzar “estructuras justas” para los pueblos. Finalmente, negó que la religión católica haya sido impuesta por los conquistadores a los pueblos nativos de América Latina, y dijo que ´Cristo era el Salvador que (ellos) anhelaban silenciosamente´.
Estas alusiones claras a la coyuntura política actual en América Latina, pueden ser percibidas como a contra corriente de aquellas acciones realizadas por el Papa Juan Pablo II, cuando visitó Cuba en 1998, el único régimen marxista existente en el continente; o cuando en 1992 en la IV asamblea del CELAM pidió perdón a los pueblos indígenas por la participación de cristianos en la conquista del nuevo continente. ¿Será que la Iglesia ha cambiado radicalmente de rumbo entre los dos últimos pontificados respecto a su visión de América Latina? O ¿Será que simplemente el Papa ha devuelto los favores a los presidentes Morales y Chávez, por sus constantes alocuciones en contra del papel “colonialista” de la Iglesia en los 500 años de opresión de los pueblos indígenas en el continente?
En todo caso, Feliz Patzi (ex Ministro de Educación de Evo Morales) ya adelantó criterios mencionando que el mensaje del Papa es anormal a las nuevas corrientes en Europa, se encuentra disfrazado y con una visión unilineal de la historia. De forma similar en el país Monseñor Juárez ha ratificado las palabras del Papa y ha mencionado que “la gente sabe a qué corazones caen los mensajes”, y que “el Pontífice hizo una dura crítica a los regímenes de gobierno que excluyeron de su horizonte a Dios”, palabras que podrían fácilmente ser aplicadas a la posición del gobierno boliviano de excluir a la Iglesia Católica del sistema educativo y reducir el peso específico de la misma en la nueva Constitución Política del Estado.
Por si esto fuera poco concluyente, el Cardenal Julio Terrazas advirtió en Brasil, durante su intervención en la segunda jornada de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, que Bolivia enfrenta el riesgo de posturas revanchistas originadas en el despertar de un indigenismo, sobre todo andino, que desconoce el fuerte mestizaje boliviano. El prelado también precisó que el mandato de Evo Morales, que ´causó gozo y esperanza´ en gran parte de la población, no ha conseguido disminuir la pobreza y tampoco se ha podido librar de los signos de la corrupción y división. ´La pura retórica no mejora la calidad de vida del pueblo en general y por eso no cesa la emigración masiva de tantos bolivianos en busca de días mejores´, enfatizó el Cardenal. Finalmente, hizo énfasis en las medidas lanzadas durante el gobierno del MAS, como la Asamblea Constituyente, la Ley de Tierras y la ley contra la corrupción e impunidad, al igual que el empeño en la recuperación de la propiedad y comercialización del gas y los recursos naturales, sosteniendo que estas políticas tienden a beneficiar al país; sin embargo, cree que la confrontación a la que se ha incitado ha generado polarización y que ´el centralismo estatal que debilita el ideal autonómico de las regiones, paraliza al país, incidiendo fuertemente en la Asamblea Constituyente y alejando la posibilidad de contar con una nueva Constitución dentro de los términos propuestos´. Terrazas expresó que a poco más de un año de este proceso político, existe un apresuramiento para exigir los beneficios económicos profusamente publicitados, multiplicando de esta manera presiones y conflictos.
La suma de estas posiciones de la Iglesia al menos mandan un mensaje claro, su posición respecto de América Latina y de regímenes que abiertamente se han enfrentado a ella ya no será tan benevolente como en el último pontificado. Los puntos se han puesto en limpio, y tanto el Papa como sus representantes en el país se han encargado de dar el marco general y específico de ese nuevo relacionamiento con el país.
El gobierno de Bolivia deberá leer entre líneas los mensajes de la Iglesia Católica, no en un afán defensivo sino en uno diplomático. El gran mensaje de la Iglesia no ha sido la palabra, sino ha dado el ejemplo de cómo se deben respetar las formas para mantener una relación cordial y de mutuo respeto; incluso, si el gobierno quiere cambiar algunas de las prerrogativas actuales de la Iglesia en el país. La respuesta del gobierno, se ha dado nuevamente en una actitud de enfrentamiento, demostrando la casi inexistente diplomacia en su interior y la incapacidad de leer el contexto sin una actitud defensiva.