El que la FIFA haya vetado que se juegue fútbol en estadios que sobrepasan ciertas alturas, es un hecho profundamente antidemocrático. No se trata sólo de fútbol, sino es más que eso, refleja un desprecio por la historia de muchos países. Ecuador tiene su capital en Quito, Bolivia tiene su sede de gobierno en La Paz, esto data de siglos, cada uno de estos países tomó sus decisiones históricas no por ganar partido de fútbol, sino simplemente así se construyó su historia. Vetar sus estadios, implica vetar sus historias y no respetar la soberanía de cada nación. Es a todas luces un hecho arbitrario, antidemocrático e intolerable en un mundo que se precia de avanzar hacia la democracia.
En estos tiempos de globalización de la democracia, vetar a algunos lugares, no importa que sea para jugar fútbol, es un hecho punible, de lesa democracia. No se trata de que defendamos un disciplina deportiva, sino que precisamos defender nuestra historia y soberanía, ésa que ha sido olvidada y violada por la FIFA.