Julia Elena Fortún, distinguida con el Premio al Pensamiento y la Cultura, recuerda cómo descubrió a la estela Ponce, “mi hijo”.
Julia Elena Fortún recibió en Sucre, a través de su hija Naya Ponce, el premio de la Fundación Cultural La Plata. La investigadora sucrense radicada en La Paz fue entrevistada por Gabriel Chávez y el video se difundió anoche. El siguiente es un fragmento.
¿Cuál es el aporte más importante que realizó usted para Bolivia, durante su vasta trayectoria cultural y científica? ¿Qué le causa más orgullo? Creo que lo más importante fue el impulso dado a la investigación etnográfica y folklórica, así como a su difusión, pero también considero que fue un aporte valioso la creación del Instituto Boliviano de Cultura como organismo promotor de la investigación, recopilación, difusión y promoción de la cultura. La labor de difusión de nuestro patrimonio cultural, dentro y fuera del territorio, fue una de mis preocupaciones. Recuerdo con cariño haber establecido el tren cultural a zonas mineras, las misiones culturales a fábricas y colegios suburbanos, y los cruceros culturales a fronteras, pueblos y aldeas rurales, llevando diversas expresiones de nuestra cultura. También recuerdo haber llevado expresiones de la cultura boliviana a eventos internacionales que tuvieron gran reconocimiento.
Háblenos del trabajo arqueológico que realizó en Tiwanaku, junto al fallecido Carlos Ponce, entonces su esposo. Fue uno de los trabajos más importantes de mi vida en el que realicé varias investigaciones. Me preocupé por la transferencia del edificio —propiedad de la Prefectura de La Paz— para la creación del museo arqueológico en Tiwanaku. Pero, particularmente, fue emocionante el hallazgo de la estela lítica llamada Monolito Ponce. Fue en ocasión de la visita del entonces ministro de Educación y Cultura, Fernando Diez de Medina, que me encontraba dirigiendo la limpieza de los pozos del Kalasasaya. Un grupo de los trabajadores me avisó que en un pozo había una piedra grande y, como siempre andaba con mis herramientas de trabajo, me dirigí al pozo e hice una rápida limpieza, comprobando que se trataba de una piedra maravillosamente esculpida. Por la tarde la sacamos y busqué en los registros de los pozos alguna anotación, pero no encontré ninguna. Luego vimos que el monolito tenía esculpido el signo de extirpación de idolatrías del Perú y me acuerdo que el monolito es de andesita gris. El ministro Diez de Medina bautizó a la estela como Monolito Ponce, que era mi apellido entonces. El monolito es mi tercer hijo y por eso sostengo que soy la única mujer en haber dado a luz a un monolito.
La intelectual premiada
Estudios • Etnomusicología, etnógrafa e Historia Primitiva. Premio • El acto de premiación se realizó en el auditorio del Archivo y Biblioteca Nacionales. El galardón consiste en Bs 25.000 y la estatuilla en bronce del Gran Mariscal de Ayacucho.