Exposiciones, teatro, danza y cine se mezclaron con las letras en los 12 días de la Feria del Libro de Santa Cruz.
El contacto entre organizadores y centros educativos favoreció la asistencia, pero faltan estrategias mediáticas.
ÓSCAR DÍAZ ARNAU Periodista
La Feria Internacional del Libro (FIL) de Santa Cruz, que este año tuvo como invitado especial a Brasil, cierra hoy las puertas de su octava edición con la satisfacción de los organizadores porque, según sostienen, ésta ha sido la más exitosa de todas.
Pero, más allá de las consideraciones obvias y a veces superficiales de libros presentados, de editoriales oferentes, de público asistente o de ejemplares vendidos, el alto vuelo del evento se notó en varias de las obras lanzadas y, sobre todo, en las múltiples e interesantes conferencias, encuentros, mesas redondas y tertulias de café, muy bienvenido esta vez por el frío reinante durante estas noches.
Escritores nacionales y extranjeros de reconocida trayectoria pasearon sus letras y experiencias por los stands y salones de la FIL. Para saciar la sed de los estadistas: en el recorrido se podía visitar un total de 70 stands y, durante los 12 días, hubo 55 presentaciones de libros, 10 exposiciones permanentes, espectáculos de música, teatro, danza y cine, además del lanzamiento de las ventas on line de la librería Ateneo.
Todo, en un espacio todavía pequeño al lado de las grandes ferias internacionales —sin ir más lejos, las que se realizan en Argentina y Chile—, donde continúan abundando los puestos de enciclopedias, medicina natural y libros técnicos.
Además del destacado sitial reservado para las obras de los brasileños, varios escritores argentinos y chilenos realzaron la feria este año a propósito de un seminario organizado por el Centro Simón I. Patiño y coordinado por dos inquietos colaboradores de la literatura nacional: Gigia Talarico y Juan Murillo.
Participaron y compartieron con el público los reconocidos María Rosa Lojo, Fernando Sorrentino y Gustavo Giorgi (por Argentina); María Inés Zaldívar, Pedro Pablo Zegers y Miguel de Loyola (por Chile), además de los bolivianos Adolfo Cáceres, Homero Carvalho, Gary Daher, óscar Díaz Arnau, Juan Claudio Lechín, Paz Padilla, Centa Reck y Ramón Rocha Monroy.
El presidente de la Cámara Departamental del Libro, Alfonso Cortez, al igual que representantes de las principales editoriales y librerías representadas en la feria internacional, se mostró complacido por la respuesta del público. La Cámara premió a Emma Villazón por haber ganado su Concurso Nacional Noveles Escritores.
Varios entrevistados de diferentes editoriales coincidieron en que se ha afianzado la ligazón de la feria con el cruceño, al punto de que las presentaciones de escritores del resto del país son menos frecuentes que las de los locales.
En un recorrido de La Razón, comenzando por Santillana, la edición especial de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, tuvo que ser repuesta entre las ofertas de la editorial española porque se agotó en sólo una semana y media.
Gente Común lanzó su nueva colección de poesía, con una cómoda edición de El legado (Aníbal Crespo Ross). En novela, El tesoro de las guerras (Homero Carvalho). Y una variedad de obras de cuentos infantiles, con autores como Carlos Cordero, Isabel Mesa y otros. En La Hoguera, entretanto, Los aymaras están llegando (Wolfango Montes), y el libro de cocina Doña Piedades.
Con acierto, los niños tuvieron su propio espacio: la I Feria del Libro Infantil y Juvenil, cuya atracción principal fue el fantástico Túnel del tiempo. En este caso, el contacto de los organizadores con los establecimientos educativos permitió una masiva asistencia durante varios días, pero todavía se nota la falta de estrategias mediáticas para lograr que los padres aproximen a sus hijos a la literatura.
Títulos presentados
Ed. El País • ´Con el cielo a mis espaldas´, de Claudia Peña. Reedición de ´Andrea´, de Carlos Valverde, y ´Todos los caminos conducen Roma´, de Monroy.
Ed. Santillana • ´Fantasmas asesinos´, de Wilmer Urrelo.
Ed. Plural • ´Montenegro y su tiempo´, de Valentín Abecia Lóez. ´Yo soy libre y no indio: soy guarayo´, de Pilar G. Jordán.