En círculos empresariales y de opinión causó malestar la decisión que tomó el Gobierno nacional de frenar una asociación comercial con la Unión Europea, cuya gestación data de hace por lo menos un año, lapso en el que Bolivia fue uno de los países impulsores de la iniciativa.
De haber mostrado oportunamente desacuerdo con algunos de los contenidos del acuerdo, se habría evitado el fracaso de la IX Comisión Mixta de la Comunidad Andina (CAN) con la Unión Europea (UI), en La Paz.
Es tiempo de que la administración Morales reflexione más sobre la importancia que tiene para el país el contar con todos los mercados comerciales posibles, como el medio más eficaz de impulsar la producción interna y, en consecuencia, aumentar las exportaciones nacionales.
Precisamente, en estos años se está experimentando el significado que tiene para el país el mercado externo, al conseguirse que se produzca un superávit en los ingresos, lo cual le está permitiendo disponer de recursos extraordinarios para impulsar el crecimiento nacional.
Los vetos del Gobierno a la negociación del acuerdo con Europa se refirieron a cuatro temas: propiedad intelectual, adquisiciones gubernamentales, propiedad agrícola y la protección a las inversiones extranjeras.
En una negociación, en la que además existe la buena disposición europea para establecer vínculos estrechos con la CAN, bien pudo plantearse un tratamiento especial a Bolivia en estos temas, pero no rechazarlos de manera tan dogmática como ha ocurrido.
Habrá que recordar que una posición parecida se asumió con Estados Unidos para la concertación de un Tratado de Libre Comercio (TLC). De no ser así, se habrían evitado las "rogativas" que realizan el Gobierno y los exportadores para ampliar por lo menos el acuerdo de preferencias arancelarias (ATPDEA), cuya expiración parece inevitable que se produzca en 26 días más.
La decisión boliviana en la negociación con la UE causó una especie de ruptura en el bloque andino, en vista de que Bolivia y Ecuador prefieren mantener sus compromisos políticos con Venezuela y Cuba, mientras que Colombia y Perú desean concretar el acuerdo con la Unión Europea.