Los comunistas podrían tener que vender su sede para seguir a flote. Los socialistas se niegan a aceptar su declinación. La margen izquierda de París, tradicional bastión izquierdista, está repleta de avisos con lemas de la derecha gobernante.
Y la izquierda francesa podría recibir hoy un golpe más duro todavía si se cumplen los pronósticos y el electorado sienta las bases para darle una amplia mayoría en el legislativo al presidente Nicolas Sarkozy.
La votación es crucial para que Sarkozy pueda sacar adelante sus proyectos de reducir impuestos, combatir la inmigración ilegal y limitar la capacidad de los sindicatos de declarar huelgas. Las encuestas indican que el partido de Sarkozy acentuará su dominio del Parlamento y ya se habla de un "Sarko-estado", en el que el mandatario podrá hacer lo que le venga en gana.
El interrogante no es si a la izquierda le irá mal, sino qué tan mal le irá, y las enseñanzas que dejará esta derrota. Muchos dicen que convencerá finalmente a la izquierda de hacer un giro hacia el centro, como han hecho tantos otros partidos izquierdistas europeos en esta era de mercados libres que trascienden las fronteras. París, AP