“En su columna evocativa de Banzer, Kempff dice que el Gobierno boliviano es de bellacos y malos”. Manfredo Kempff ha tenido un gesto de cariño y lealtad hacia Hugo Banzer Suárez con motivo del cumpleaños del dictador. En una columna publicada en este diario, le ha dibujado una Bolivia que sólo la mente creativa de un literato como él puede imaginar; también le ha dicho que ADN está compuesto por 4 gatos locos. Kempff debería chequear ese dato porque quizás son tres y uno le está mintiendo.
Durante el viejo régimen de democracia pactada, los furiosos banzeristas de la primera hora como Kempff, Fortún o su delfín Tuto Quiroga auguraban que Banzer, el banzerismo y ADN serían por siempre una parte indisoluble de la política boliviana. Se han equivocado. Quiroga elude sistemáticamente las referencias a su padrino político y el último gran debate en el postbanzerismo es si la coima del avión la cobró Patricia Banzer o Fernando Kieffer o los dos. Ese debate hondo y republicano ha sido interrumpido por la columna de Kempff.
Confieso que pensé que el vocero del general, por edad y sobre todo por pudor, se había retirado a escribir sus fábulas y, más importante todavía, a hacer una profunda autocrítica de su papel en la narco dictadura de García Meza, donde fue un pusilánime embajador del régimen, y del desafortunado gobierno de Banzer. Pero no: se dedica a denostar al gobierno de Evo Morales.
En su columna evocativa de Banzer, Kempff dice que el Gobierno boliviano es de bellacos y malos. Asegura que por su culpa “Bolivia es la jauja de la pichicata”. Es curioso: la administración de George Bush ha encontrado en Bolivia alguien que está a su derecha y, más todavía, que aventura conclusiones que ni el Departamento de Estado o la DEA harían. En su catarsis alocada, Kempff también dice que “quieren descuartizar” el país, que el MAS deplora la democracia y que el presidente Morales está “subordinado a Chávez”. Esta descripción ilustra la incapacidad de muchos hombres del viejo régimen de entender el proceso de cambio en marcha.
De todos modos, es muy tierno leer cómo Kempff le cuenta cuentitos a Banzer. Supongo, Kempff, que usted no está preocupado en qué nubecita está su general, pero le garantizo que, a juzgar por todo el dinero del erario público que quedó en manos del dictador, la nubecita debe tener el mejor televisor de plasma y una buena conexión de Internet, lo que sin dudas le permitió la misma mañana de su cumpleaños número 81 leer su columna y exclamar: “Gracias, Manfredo, lo tuyo es un sacerdocio”.
*Martín Sivak es periodista y sociólogo argentino.
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