El Real Madrid dejó atrás ayer cuatro años de sequía para ganar por trigésima vez la Liga española en un agónico triunfo por 3-1 sobre el Mallorca, con lo que hizo inútil la goleada del Barcelona 1-5 en Tarragona.
La Liga más emocionante de la última década se resolvió con el ya acostumbrado suspenso. El Madrid dependía de sí mismo con una victoria, pero el Mallorca se adelantó a los 16 minutos y el Barcelona estaba goleando al Gimnastic.
Para colmo de males, el Real Madrid perdió pronto por un tirón muscular a su goleador, el holandés Van Nistelrooy, al tiempo que el venezolano Arango sembraba el pánico en Madrid.
La entrada de Reyes en la segunda parte fue providencial. El sevillano empató a los 68 minutos tras una buena jugada de Robinho.
Cuando se cumplía el minuto 80, un potente cabezazo hacia atrás de Diarrá no lo pudo atajar Moya y después de rebotar en Basinas se colaba al arco.
Un estallido de júbilo inundó el Bernabéu, donde el actor estadounidense Tom Cruise asistía asombrado al espectáculo.
Reyes redondeó la noche con el tercer y definitivo gol que sellaba el ansiado título liguero para el Madrid.
El estadio tembló cuando el árbitro pitó el final del partido y las emociones reprimidas.
Mahamadou Diarra, un tipo fuerte y solidario, que representa el nuevo fútbol de élite que domina el mundo, ayudó a encarrilar el trigésimo título de Liga del Madrid tras un final de infarto, que celebró su afición como no se recuerda en la ciudad.
El técnico Fabio Capello es experto en dotar un derroche físico incuestionable. Su decisivo partido ante Mallorca fue una copia de lo ocurrido en el año.
El guión siempre igual. Comenzar mal, encajar un gol y remontada épica. El Madrid se aferró uñas y dientes a ese método, que funciona y logra la comunión total con el público.
El juego aéreo ha sido importante todo el año. Unos días Ramos, otros Van Nistelrooy. Hoy le tocó a Diarra rematar la faena. Llegó de Malí sin apenas dormir y sin jugar con su selección.
Capello lo quería a toda costa. Y no se equivocó. Ha sido un fichaje rentable. Los números le avalan. Diarra ya está en la historia del Real Madrid. Diarra era el pulmón del Lyon. Madrid, EFE