El guerrillero Rodrigo Granda, considerado “canciller” de las FARC y excarcelado hace dos semanas, viajó ayer a Cuba sin tener la autorización de los jefes rebeldes a la gestión que le asignó el gobierno colombiano para la liberación de los rehenes en poder de ese grupo.
El rebelde, que salió de prisión el 4 de junio por decisión del presidente Álvaro Uribe, partió a La Habana en un vuelo comercial, acompañado por el sacerdote Darío Echeverri, secretario de la Comisión Nacional de Conciliación, y fue trasladado al aeropuerto en medio de un amplio dispositivo de seguridad.
Granda insistió en que aún no tuvo contacto con la cúpula de las FARC. El guerrillero declaró horas antes de viajar que se iba por motivos personales, descartando que su presencia en La Habana tenga en principio relación con la misión de “gestor de paz” que le asignó Uribe. Bogotá, EFE