El Vaticano expresó ayer su preocupación por los numerosos muertos en las carreteras, denunció que el automóvil se ha convertido en un objeto de ostentación y vanidad para suscitar envidia, invocó la prudencia e hizo público un decálogo del conductor cuyo primer “mandamiento” es “no matarás”.
Así se destaca en el documento "Orientaciones para la pastoral de la carretera", presentado por el cardenal Renato Martino, presidente del Consejo Pontificio para los Emigrantes e Itinerantes, que ha preparado el texto en el que la Iglesia reflexiona y ofrece su contribución ante el fenómeno actual de la movilidad humana, especialmente por la carretera y el tren. El documento resalta que la carretera y el ferrocarril deben estar al servicio del hombre, cuyos comportamientos cambian —precisa— radicalmente si es conductor o peatón.
El decálogo del conductor se asemeja a los Diez Mandamientos. El primero es "No matarás", segundo: "La carretera sea para ti un instrumento de comunión entre las personas y no de daño mortal"; tercero: "Cortesía, corrección y prudencia te ayuden a superar los imprevistos", cuarto: "Sé caritativo y ayuda al prójimo en la necesidad, especialmente si es víctima de un accidente" y quinto: "El automóvil no sea para ti expresión de poder y dominio y ocasión de pecado".
El sexto: "Convence con caridad a los jóvenes y a los que ya no lo son a que no se pongan al volante cuando no están en condiciones de hacerlo"; el séptimo: "Brinda apoyo a las familias de las víctimas de los accidentes" y el octavo: "Reúne a la víctima con un automovilista agresor en un momento oportuno para que puedan vivir la experiencia liberadora del perdón".
El noveno: "En la carretera tutela al más débil" y décimo: "Siéntete tú mismo responsable de los demás". El Vaticano, EFE