El ídolo de la canción ranchera, el mexicano Antonio Aguilar, murió la noche del martes a los 88 años, tras una hospitalización de dos semanas por una neumonía.
Los restos del “Charro” de México, quien además de cosechar innumerables éxitos como cantante protagonizó cientos de películas campiranas, recibirán un homenaje en la Basílica de la Virgen de Guadalupe, al norte de la capital mexicana, antes de ser trasladados a su natal Zacatecas.
Pascual Antonio Aguilar Barraza, el nombre completo del artista, nacido en mayo de 1919, fue cantante, estudiante de aviación, empresario, actor y productor y además dueño de un espectáculo ecuestre con el que recorrió medio mundo.
En su trayectoria de medio siglo, “Toño” Aguilar recreó en las pantallas de todo el mundo la vida y obra de personajes históricos mexicanos de la talla de Heraclio Bernal, Emiliano Zapata, Felipe Carrillo Puerto, Gabino Barrera y Lucio Vázquez.
Aguilar, un mexicano de aspecto viril que fue el sueño de amor de muchas mujeres de mediados del pasado siglo, participó en unas 150 películas, en muchas de ellas tanto de actor como productor, y grabó 160 discos. Entre sus éxitos musicales están Yo soy el aventurero, Albur de amor, Copitas de mezcal, El adolorido, Paso del norte, Ya viene amaneciendo y por esa calle vive, El Chubasco, entre otros.
En el cine trabajó con primerísimas figuras como Pedro Infante, Emilio Fernández, Dolores del Río y María Félix, y también con estrellas de Hollywood como John Wayne. Entre sus films destacan Del seminario al set (1953), La cucaracha (58), Ojo de vidrio (67), Emiliano Zapata (70) y Albur de amor (79). México, EFE