San Juan pasó de ser la fiesta de los ritos y mitos a la del hot dog Los adultos recuerdan a la festividad de San Juan Bautista como el acontecimiento para atraer la buena suerte. Por ejemplo, en Yungas esperaban que la cosecha mejore, y en Potosí purificar sus cuerpos jugando con agua esa noche.
La celebración de San Juan quedó en los adultos como el recuerdo de un evento de ritos y mitos para atraer la buena suerte, pero la vivencia de los niños de hoy es distinta, pues la festividad está fuertemente ligada a una nueva costumbre: comer hot dogs.
Antes de que las autoridades alerten sobre el riesgo medioambiental por el encendido de fogatas, tanto en La Paz como en otras regiones del país se practicaban ritos particulares para atraer la buena suerte.
“Las jovencitas que eran solteras sabían que les tocaría cortarse el cabello en San Juan, nadie se molestaba ni huía de la costumbre porque era un desaire a las tradiciones para buscar marido”, recuerda Rita Pérez, de procedencia tarijeña.
Pablo Rosales, que vivió en Potosí más de 15 años, comenta que en esa capital “la gente juega con agua recordando al bautista católico (San Juan) y dicen que el agua que se usa esa noche no enferma, sino que purifica”.
En cambio, en la actualidad, para los niños la festividad está asociada con la ocasión de comer hot dogs y divertirse entre amigos, empleando algún juego pirotécnico durante la noche.
Así lo hacen saber Ramiro Zeballos (12), quien dice que espera San Juan para “jugar con mis vecinos con cohetillos y bombas, además comeremos varios hot dogs”. Cristina Mattos (12) juega a las rondas con sus amigos, enciende fuegos de artificio y, claro, “comemos salchichas”.
Recuerdos que conserva la gente
Se quemaban los deseos con fe
Lourdes Cossío (29), tiene una propiedad en Sorata
“En Sorata se encendían grandes fogatas familiares y la gente acostumbraba a repartir papeles de colores y escribir todos sus deseos para el año. Durante toda la noche, entre charlas y momentos de diversión, quemaban los papeles pidiendo a San Juan que sus anhelos se hagan realidad, a veces se cumplían, otras no. Al día siguiente, las costumbres continuaban con el juego con agua entre niños y adultos”.
Los ritos eran para la cosecha
Felipe Choque (56), oriundo de Coroico, Sud Yungas
“La vivienda que tenía la fogata más grande era la más respetada por la población en los Yungas. Existe una yerba llamada toco toco que todos los niños recogían en vísperas a la fiesta de San Juan. Esta planta la metían a la fogata por la noche para que reviente como petardos y en las brasas se hacía una especie de parrillada de charquekán. Decían que se debían seguir todas estas costumbres para que luego se obtenga una buena cosecha”.
Para casarse se cortaban el cabello
Rita Pérez (31), nació y vivió 15 años en la ciudad de Tarija
“La gente solía sacar la ropa vieja y quemarla. La noche de San Juan en Tarija se acostumbraba a tomar té con té y en algunos pueblos como Entre Ríos, la gente le cortaba un mechón de cabello a todas las mozas solteras, para que puedan casarse ese año. A los bebés recién nacidos se les practicaba la tradición de lavarles por primera vez su cabello en San Juan; se decía que a partir de entonces el pelo de los bebés crecería sano y brilloso”.
Esa noche se jugaba con agua
Pablo Rosales (35), vivió en la ciudad de Potosí
“Los potosinos prendían fogatas y hasta ahora suelen jugar con agua en la noche de San Juan. Esta práctica recuerda a San Juan Bautista, además hay la creencia de que el agua con la que te mojas en esta velada, que es la más fría del año, no te enferma sino te purifica. Al día siguiente, cuando las brasas aún seguían humeando, se acostumbraba hacer cocer papas para compartir con toda la familia y amigos más queridos”.
Comían huevos para la fertilidad
Gonzalo Curcuy (46), de familia chuquisaqueña
“En Cororo, una población rural al norte de Chuquisaca, de niño mi familia y yo recordábamos la fiesta de San Juan con costumbres que significaban el final de una mala racha y el principio de fertilidad y prosperidad. La poca población que había en la región prendía fogatas con leña, el fuego sólo quemaba madera, reflejando la pureza del pueblo y todos comíamos huevos duros en señal de fertilidad para los cultivos. Se quemaban ropas viejas”.
Pintaban a las ovejas de fuccia
María Flores (37), vivió 10 años en Cochabamba
“Cuando era niña, en Chiquicollo, una comunidad de Tiquipaya (Cochabamba), la gente hacía caer árboles de eucaliptos y sus hojas eran quemadas por más de una semana en fogatas inmensas. En sus brasas cocían lacayote y charque para servirse toda la noche. Pero lo más interesante era que al día siguiente los animales, especialmente las ovejas, aparecían pintados de color fuccia. Nadie sabía quién los había pintado ni qué significaba”.
Opinan los niños
Juan Ruiz (10) • “Para mí, San Juan es una fiesta donde los niños podemos jugar con chispitas, comer como cinco hot dogs y calentarnos en las fogatas, porque hace frío”.
Cristina Mattos (12) • “Siempre espero San Juan para jugar con mis hermanos, bailamos rondas y también comemos hot dogs”.
Sandra Ramírez (11) • “Para la noche más fría del año sólo encendemos la chimenea y hacemos dorar mashmellows, pero no me gusta que al día siguiente amanece nublado”.
Iván Aruquipa (13) • “Es una fiesta que ya no existe. Nadie debería quemar, es una fiesta inhumana para la ecología de La Paz y el mundo”.
Jonathan Sierra (9) • “En mi casa comemos salchichas, pero me gustaría hacer una fogata como cuentan de antes”.
Laura Tórrez (13) • Me parece que San Juan es una reunión para pasar con mi familia sin nada especial; a los que les gusta pueden prender chispas o cohetillos, y se comen salchichas con chucrut o distintas salsas”.
Hernán Alarcón (9) • “Es una fiesta para jugar con estrellitas con mis amigos”.